Foto: Secretaría Distrital de Gobierno
Hace más de once años, Carmen Chindoy, indígena del pueblo Kamentsá Biya, dejó el Putumayo para llegar a Bogotá. Lo que comenzó como un nuevo proyecto de vida se convirtió en una vocación de servicio. Hoy, considera a la capital su segundo hogar y, desde la Subdirección de Asuntos Indígenas y Rrom de la Secretaría Distrital de Gobierno, trabaja para acercar a las comunidades étnicas y a las entidades del Distrito, convencida de que el diálogo comienza con la escucha.
Trabajadora social, especialista en gerencia de proyectos y magister en derechos humanos su trabajo la lleva a recorrer la ciudad a cualquier hora del día. Allí acompaña a las comunidades que llegan a Bogotá, escucha sus necesidades y coordina la respuesta institucional para garantizar sus derechos y facilitar escenarios de diálogo y concertación.
Para Carmen, el servicio público va mucho más allá de un cargo. Es una oportunidad para generar confianza, reconocer la diversidad y demostrar que detrás de cada movilización hay personas, historias y culturas que merecen ser escuchadas.
Esa convicción se refleja en una de las frases que más repite durante la conversación:
"Detrás de una movilización o una protesta está la tradición, el pueblo milenario, los usos, las costumbres y la resistencia de cada comunidad. Entender esta realidad en una ciudad como Bogotá requiere que nos sensibilicemos frente a los temas étnicos y superemos la estigmatización".
Escuchar antes de juzgar
Bogotá, por su condición de centro político y sede de entidades del orden nacional, recibe comunidades étnicas que llegan desde diferentes regiones del país huyendo de la violencia, del conflicto armado o de la falta de oportunidades. También es el escenario donde muchos pueblos indígenas adelantan movilizaciones para hacer visibles sus necesidades y exigir el cumplimiento de acuerdos.
Para Carmen, comprender ese contexto implica dejar de lado los prejuicios y reconocer que detrás de cada movilización hay una historia colectiva. Por eso insiste en la importancia de combatir la discriminación y los estigmas que, con frecuencia, se reproducen en las redes sociales frente a las comunidades étnicas, como ocurre con los pueblos indígenas: Embera Misak, cuyos integrantes marchan porque no tienen respuestas de fondo de los acuerdos nacionales, pero también son ejemplos de pervivencia a través de su lengua propia.
Ese trabajo se refleja todos los días en acciones concretas con los equipos:
- Escuchar para comprender. Un equipo con pertenencia étnica acompaña a las comunidades, identifica sus necesidades y facilita el diálogo con las entidades distritales.
- Presencia permanente en el territorio. Servidores y servidoras acompañan las movilizaciones durante las 24 horas del día para garantizar los derechos de las comunidades y promover la convivencia.
- Trabajo articulado. La coordinación con entidades como las secretarías distritales de Salud y de Movilidad, así como con la UAESP, permite brindar atención integral durante las jornadas de movilización.
Bogotá, una ciudad para construir y hacer realidad distintos sueños
Antes de establecerse en la capital, Carmen recorrió distintas regiones del país por motivos profesionales. Esa experiencia le permitió conocer diversas realidades y valorar a Bogotá como un lugar donde personas de diferentes culturas pueden construir un proyecto de vida.
Para ella, la Bogotaneidad se fortalece cuando cada persona aporta desde sus conocimientos, su identidad y sus tradiciones para hacer de la ciudad un lugar más incluyente.
"Para mí, Bogotá es mi segunda casa. Es una ciudad de oportunidades para salir adelante, estudiar y construir metas. La Bogotaneidad radica en aportar desde nuestros propios saberes y sentir que aquí los sueños sí se cumplen, algo que lamentablemente en muchos territorios de origen aún no es posible".
Un legado que abra caminos
Cuando habla del legado que espera dejar, Carmen piensa menos en los cargos y más en las oportunidades que pueden abrirse para otras personas.
Quiere que más mujeres indígenas y del pueblo Rrom ocupen espacios de liderazgo, fortalecer las acciones institucionales para prevenir y atender el racismo y seguir impulsando la implementación de las políticas públicas étnicas que garantizan los derechos de estas comunidades en Bogotá.
En ese propósito identifica tres prioridades:
- Representación de las mujeres étnicas. Considera que ocupar un cargo directivo puede inspirar a nuevas generaciones de jóvenes y mujeres cuyos liderazgos han sido históricamente invisibilizados.
- Una ruta contra el racismo. Destaca el impulso a una ruta institucional para prevenir y atender conductas discriminatorias y racistas, acompañada de procesos de sensibilización dirigidos a las y los servidores públicos.
- Fortalecimiento de las políticas públicas étnicas. La Subdirección continúa trabajando con los espacios consultivos locales y distritales para fortalecer la implementación de estas políticas, cuya vigencia se extiende hasta 2036, y garantizar los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas y del pueblo Rrom.
Al finalizar la conversación, Carmen vuelve a una idea que resume su manera de entender el servicio público: una ciudad más incluyente no se construye únicamente desde las instituciones, sino también desde la capacidad de escuchar, reconocer las diferencias y trabajar junto a las comunidades.