Fechas conmemorativas
El aporte del cine a la visibilidad LGBTI
El cine ha sido una herramienta clave para visibilizar las realidades de la población LGBTI y promover una sociedad más diversa e incluyente.
Foto de tres personas de la comunidad LGBTI

Foto: Ever Mercado - Secretaría Distrital de Gobierno

Joaquín Camargo
23 de Junio de 2026

Recuerdo la sensación que tuve al terminar de ver “La lista de Schindler”, una de las cintas más conmovedoras sobre el holocausto nazi. Me enfrentó ante una realidad, hasta ese momento desconocida, que me obligó a replantear algunas de mis percepciones sobre nuestro mundo. El cine tiene ese poder, de traer a la luz historias y realidades que no todos conocemos y les brinda a las personas que viven realidades similares, la posibilidad de resonar con estas historias y ganar visibilidad. La visibilidad de esas realidades contribuye con el reconocimiento de dificultades sociales ocultas y esto, a su vez, brinda la posibilidad de resolverlas.

La comunidad LGBTI (o LGBTIQ+, de acuerdo con algunos autores que impulsan la inclusión de otros segmentos de la población) ha tenido que vivir oculta durante gran parte de la historia moderna del hombre, debido principalmente al rechazo y la exclusión de la que es víctima. Este rechazo se ha visto evidenciado de muy diversas formas, desde leyes que la prohíben y castigan, hasta violencias verbales, agresiones y asesinatos. Y si bien es cierto, que han habido importantes avances en materia de garantía de derechos (en Bogotá, por ejemplo, existe una ruta de la Secretaría de Gobierno, que atiende a las personas LGBTI que han sufrido violencias), lo cierto es que este rechazo persiste, al punto de que en 2025 Bogotá vivió un incremento del 300%, en relación con 2024, de homicidios por crímenes de odio en esta población. (Fuente: https://elpais.com/america-colombia/2026-05-14/los-asesinatos-de-personas-lgbti-se-disparan-un-63-en-colombia.html)

De las primeras representaciones de una persona LGBTI que recuerdo haber visto en la televisión colombiana fue a mediados de los años 80, con “Piero”, un estilista en la telenovela venezolana “Cristal”, y más adelante fue el histriónico diseñador “Hugo Lombardi” en “Yo soy Betty la fea”. Ambas representaban una visión estereotípica y caricaturizada de una persona LGBTI, ninguna de las cuales representaban toda la realidad de este sector social. Pero a medida que la visibilidad y reconocimiento aumentaba, seguían saliendo a la luz, principalmente impulsadas por las producciones norteamericanas, historias de personas LGBTI menos visibles. En este sentido, el cine de los Estados Unidos ha hecho una exploración muy profunda y diversa de estas realidades. Hoy les comparto un corto listado de algunas películas que representan cada una de las letras de la sigla LGBTI.

La “L” en La vida de Adèle

Esta película francesa de 2013 aborda sin tapujos una relación entre dos mujeres. No está suavizada, no tiene un filtro rosa, muestra de forma cruda los altibajos de una relación sentimental entre dos seres humanos, con el placer y el dolor que ello conlleva. Muchos se impactaron por las escenas explícitas de cama, pero chocarnos con realidades no conocidas es parte del proceso de sensibilización.

La “G” de Secreto en la Montaña

Fue una sorpresa cuando en 2005 Ang Lee estrenó una película sobre un romance gay entre vaqueros, ya que el director venía de dirigir la premiada “El Tigre y el dragón”, de un género muy distinto. Quizá por eso, durante la proyección a la que asistí hubo una pareja que se salió indignada a mitad de la función, probablemente por desconocimiento previo del tema de la película. Pero este es el poder de la visibilidad, hoy en día quizá no habría reacciones tan airadas con historias como esta, que cuenta el dolor de dos hombres que no pueden vivir una relación amorosa en público. Tuvo 8 nominaciones al premio Óscar, ganó 3.

La “B” de “Llámame por tu nombre”

Si bien el tema central de esta película de 2017 no es específicamente la bisexualidad, ya que se concentra más bien en el despertar romántico de su protagonista durante un verano en Italia, al final vemos que el objeto de su afecto ha decidido seguir adelante con una relación heteronormativa, dejando atrás su aventura veraniega. El director Luca Guadagnino adapta este libro y le muestra al espectador la libertad y el gozo de la experimentación sexual sin prejuicios. Nominada a 4 premios Óscar, ganó 1.

La “T” de “Priscilla, la reina del desierto”

Aunque esta película australiana de 1994 causó revuelo durante su estreno, ya que sus protagonistas Terrence Stamp, Hugo Weaving y Guy Pierce venían de hacer de héroes de acción, su éxito fue inmediato e hizo que diera la vuelta al mundo. En ella vemos las aventuras y desventuras de una mujer trans y dos amigos transformistas que recorren el país presentándose en espectáculos vestidos de mujer, viajando en un bus con un zapato de tacón gigante en el techo.

La “I” de “Mi querida señorita”

Esta película española de 2026, producida por Los Javis, aborda el tema de la intersexualidad y su relación con la construcción de identidad. Cuenta la historia de una chica que descubre, por casualidad, que vive con esta condición. De todas las letras de la sigla, es esta la que tiene menos visibilidad, tanto en el cine, como en la conversación pública, y de la que menos información hay.

El cine es el espejo en el que se miran las sociedades y sus miles de historias inspiradas en personas gays, lesbianas, transgénero e intersexuales. Nos muestra realidades sobre la diversidad del ser humano y nos invita a comprender experiencias distintas a las propias. Esta diversidad, lejos de ser una amenaza, enriquece las sociedades y amplía nuestras formas de entender el mundo.

La diversidad como esencia de Bogotá

Bogotá ha sido históricamente una ciudad construida por la diversidad. A ella llegan personas de diferentes regiones, culturas, creencias, formas de pensar y maneras de vivir. Esa mezcla de identidades es precisamente una de sus mayores fortalezas. Por eso, reconocer y valorar la existencia de las personas LGBTI no es solamente una cuestión de derechos, sino también un ejercicio de ciudadanía que contribuye a una ciudad más respetuosa e incluyente.

En ese sentido, la Bogotaneidad no se limita al hecho de habitar la ciudad, sino que representa una forma de relacionarnos con quienes la comparten. Implica entender que Bogotá se construye desde el reconocimiento de las diferencias y la capacidad de convivir con ellas. Cada historia que el cine visibiliza, cada realidad que deja de permanecer oculta y cada conversación que promueve la comprensión de las demás personas fortalece eso que nos identifica como habitantes de Bogotá.

Porque la Bogotaneidad también es la capacidad de encontrarnos en medio de nuestras diferencias, de respetar la diversidad que habita en la cotidianidad. Es comprender que la identidad de Bogotá se fortalece cuando todas las personas pueden expresar su identidad sin miedo. Celebrar esa diversidad no solo enriquece nuestra cultura, sino que reafirma el carácter plural que nos define como ciudad. 

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