Uso de baños en Bogotá: un compromiso de cultura ciudadana

Baño inteligente en el callejón detrás del Murillo Toro

Foto: Camilo Triana


En Bogotá, facilitar el uso de baños en comercios es ley y también cultura ciudadana: un gesto de empatía que mejora la convivencia urbana.
Ángela Vásquez Alba

En Bogotá, la necesidad de acceder a un baño puede surgir en cualquier momento, y los establecimientos comerciales juegan un papel importante en garantizar este derecho para niñas, niños, personas mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad, según el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana. Facilitar el uso de baterías sanitarias es un acto de empatía que va más allá de la ley, mejorando la percepción y reputación de los negocios, y consolidando una cultura de respeto y solidaridad en la ciudad.

El marco legal y la responsabilidad social

El Artículo 88 del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana exige que ciertos grupos —niños, niñas, mujeres embarazadas, personas con discapacidad y personas mayores— tengan acceso a los baños de establecimientos comerciales sin necesidad de ser clientes. La norma permite que los locales cobren una tarifa por el uso, pero recalca que negar este servicio puede acarrear sanciones económicas o la suspensión temporal del negocio.

Más allá de la obligación legal, ofrecer acceso a los baños es una muestra de empatía y respeto hacia la comunidad. Los comercios que facilitan este servicio fortalecen su imagen y mejoran la experiencia de sus visitantes, generando fidelidad y recomendación gracias a su calidad humana.

Innovación en baños públicos en Bogotá

En agosto de 2025, el DADEP, en alianza con JCDecaux, inauguró el primer baño público inteligente de Bogotá y de Colombia, marcando un hito en el desarrollo urbano. La directora del DADEP, Lucía Bastidas, destacó la importancia de la articulación entre entidades para regalar activación y dignidad a la zona peatonal del sector del Murillo Toro, en el centro de la ciudad.  

Además del ubicado en la parte posterior del Murillo Toro, a la fecha Bogotá cuenta con 2 baños inteligentes más, uno en el parque Bicentenario y el recién inaugurado en el parque Santander. Esta iniciativa surge con el propósito de brindar servicios dignos en el espacio público para beneficio de las personas que transitan por el centro a diario.  

Además, en el bajo puente de la Calle 45 con Carrera 30 fue adecuada una batería sanitaria, demostrando el avance en la oferta del servicio para toda la comunidad, contribuyendo a una ciudad más limpia y ordenada.

Te puede interesar: La Ley 1801: el marco de la convivencia que también protege el espacio público

La importancia de la higiene y la convivencia

Orinar en la vía pública no solo es una práctica antihigiénica, sino que afecta la armonía entre las personas y está sancionada por la Ley 1801 de 2016 con una multa tipo 4 equivalente a $933.816 y un comparendo pedagógico atendido por la Secretaría de Seguridad. Al pagar el comparendo en los siguientes cinco días hábiles, se obtiene un 50 % de descuento, y la sanción pedagógica se gestiona mediante cita previa.

Cultura ciudadana que transforma

Permitir el acceso a los baños es mucho más que cumplir una norma: es sembrar empatía, respeto y solidaridad en Bogotá. Cada acción que facilita la vida urbana refuerza la cultura ciudadana y contribuye a construir una ciudad más humana y digna. Un pequeño gesto, como abrir la puerta de un baño, puede marcar una gran diferencia en la convivencia y el bienestar colectivo. 

WhatsappFacebookTwitterLinkedin
16/03/2026