Proyecto comunitario que une a la gente del barrio La Esmeralda

La Granja La Marielita es más que un espacio donde habitan animales

Un proyecto que nació desde la comunidad.


La Granja La Marielita, nacida del legado de una vecina y el trabajo comunitario en La Esmeralda, hoy es símbolo de educación ambiental, memoria y solidaridad en Bogotá.
Alexandra Casas Jiménez

En el ecobarrio La Esmeralda, en la localidad de Teusaquillo, hay un lugar que nació de la solidaridad de una comunidad. Allí, entre árboles, corrales y huertas, vecinos y vecinas han construido durante más de una década un espacio que hoy es símbolo de educación ambiental, cuidado animal y trabajo colectivo: la Granja La Marielita.

La historia comienza con Marielita, una mujer recordada por barrer el frente de su casa, saludar a la gente y mantener una relación cercana con policías del CAI del sector. Con el tiempo empezó a criar gallinas, patos, pavos, conejos y curíes en la zona verde contigua, convirtiendo ese pequeño espacio en un lugar que despertaba curiosidad y cariño entre quienes transitaban por el barrio.

En diciembre de 2019, un accidente de tránsito terminó abruptamente con su vida. La noticia conmocionó a la comunidad. En medio del duelo, sus amistades y la comunidad decidieron mantener vivo su legado creando una granja que honrara su memoria y que, al mismo tiempo, se convirtiera en un espacio de encuentro y aprendizaje.

Con el paso de los años, la iniciativa fue creciendo gracias al trabajo voluntario de la gente. Lo que empezó como un gesto simbólico se consolidó como un proyecto ambiental y pedagógico para el barrio.

 

Un recorrido con la comunidad

Para conocer de cerca esta experiencia comunitaria y dialogar con quienes lideran esta iniciativa, el secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero Ardila, realizó un recorrido por la granja junto con la alcaldesa local de Teusaquillo, María Angélica González Russi, y el director del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), Antonio Hernández.

El encuentro inició en el salón comunal del barrio La Esmeralda, donde la comunidad y las entidades distritales conversaron sobre la situación actual de la granja y las alternativas para avanzar en su viabilidad dentro del marco legal.

Durante la visita, el secretario de Gobierno destacó el valor de este tipo de iniciativas comunitarias.

“Este es un barrio ejemplo para Bogotá. Aquí se demuestra cómo las comunidades pueden organizarse para cuidar su entorno y construir proyectos ambientales que incluso vinculan a estudiantes y a distintos actores de la ciudad. Queremos trabajar de manera articulada para encontrar la mejor alternativa que permita que esta iniciativa continúe”, señaló.

El funcionario también reiteró que la Alcaldía de Bogotá reconoce el valor ambiental y pedagógico de este proyecto y que el objetivo es avanzar en soluciones que permitan su continuidad.

 

Un proyecto que nació desde la comunidad

Quien abrió el recorrido y presentó el proyecto fue Pedro Abril, presidente de la Junta de Acción Comunal de La Esmeralda, quien ha acompañado el crecimiento de esta iniciativa durante varios años.

Según explicó, el proyecto lleva cerca de 15 años de trabajo comunitario, impulsando distintas iniciativas ambientales y de sostenibilidad.

“Tenemos composteras donde producimos abono orgánico para los espacios verdes, contenedores para el reciclaje de distintos materiales y un sensor ambiental que nos permite medir la huella de carbono del sector”, explicó.

Abril también destacó que el salón comunal cuenta con energía solar, lograda gracias a la alcaldía local, a través de Presupuestos Participativos, y que recientemente inauguraron un espacio de coworking comunitario gracias a una convocatoria del IDPAC.

“Este proyecto ha sido posible porque siempre estamos abiertos a nuevas ideas de la comunidad y buscamos que este lugar siga creciendo como un espacio para los habitantes del barrio”, señaló.

 

Un ecobarrio que construye soluciones

Para la alcaldesa local de Teusaquillo, María Angélica González Russi, el barrio La Esmeralda representa un ejemplo de organización comunitaria y compromiso ambiental.

“El barrio La Esmeralda demuestra cómo las comunidades pueden construir soluciones colectivas para mejorar su entorno. Aquí hay un trabajo permanente que refleja el compromiso con una ciudad más limpia, sostenible y con mayor participación ciudadana”, afirmó.

La alcaldesa también resaltó la importancia de mantener el trabajo articulado entre la comunidad y las entidades distritales para fortalecer este tipo de procesos.

 

Un diálogo institucional para encontrar soluciones

Actualmente, la Administración Distrital adelanta un análisis jurídico para evaluar las alternativas que permitan garantizar la operación de la granja dentro del marco legal vigente.

En este proceso participan entidades como el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la Secretaría de Gobierno, la Alcaldía Local de Teusaquillo y el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (IDPAC).

Una historia que sigue creciendo

Hoy, la Granja La Marielita es mucho más que un espacio donde habitan animales. Es un símbolo de memoria colectiva, de solidaridad vecinal y de la capacidad de una comunidad para transformar el dolor en un proyecto de vida para el barrio.

En este rincón de Teusaquillo, el legado de Marielita sigue vivo en cada persona que cuida la granja y en cada niña o niño que aprende allí a respetar la naturaleza.

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12/03/2026