La nacionalización refleja el creciente arraigo de extranjeros en Colombia. Foto tomada por Ever Mercado.
Cada vez más extranjeros eligen tener la nacionalidad colombiana. El país se convierte en hogar de quienes lo eligen de corazón.
Colombia ha dejado de ser un país de tránsito para convertirse en el destino elegido por cientos de extranjeros para establecerse. El creciente número de personas que legalmente ya son colombianos y colombianas por adopción, refleja una realidad que invita a la reflexión: mientras hay personas, sobre todo en Bogotá, que sueñan con oportunidades en el exterior; hay quienes eligieron este país y esta ciudad, como el lugar ideal para llamarlo hogar.
El último paso en el proceso de nacionalización no ocurre en una oficina, sino en una ceremonia de naturalización organizada por la Secretaría de Gobierno. En el primer trimestre de este año he tenido la oportunidad de presenciarla más de una vez: salas llenas, ojos aguados, manos en alto y en total 145 personas de 18 países jurando lealtad a la Constitución colombiana. Y, aunque el protocolo es solemne, la curiosidad siempre termina ganándome. Entonces hago lo inevitable: paro oreja.
El peso de pertenecer
Entre acentos distintos y conversaciones a media voz, empiezo a descubrir que las razones para quedarse no son las que uno imaginaría. El trabajo o los emprendimientos —que desde afuera parecen la gran motivación— quedan en segundo plano. La mayoría lleva aquí media vida. Lo que realmente pesa es otra cosa: familias que ya echaron raíces, afectos que se volvieron irremplazables y una conexión emocional con Colombia que no se explica con cifras.
Porque al final no se trata solo de vivir en un país, sino de querer pertenecer… incluso en el papel.
Para algunas de estas personas extranjeras, Colombia representa lo que en sus países de origen puede escasear: cercanía humana, diversidad cultural, riqueza natural y gastronómica y un ritmo de vida que privilegia lo cotidiano.
Durante décadas, migrar ha sido visto como sinónimo de progreso, mientras que quedarse ha sido interpretado, en ocasiones, como falta de oportunidades. Sin embargo, las historias de quienes eligen Colombia desafían esa narrativa.
El desafío de la nacionalización
El proceso de nacionalización —que se realiza con la Cancillería— no está exento de desafíos. Trámites largos, inversión económica, requisitos legales estrictos y una prueba de conocimiento para ratificar el proceso de adaptación cultural, forman parte del camino. A pesar de ello, muchas personas están dispuestas a recorrerlo, convencidas de completar el proyecto de vida que han establecido en este país.
Debo confesar que, si hay algo que realmente disfruto, son las anécdotas sobre la famosa prueba de conocimiento. Una mujer que hizo su proceso de nacionalización hace años —y que esta vez acompañaba a su hija— lo contaba entre risas: como no tenía idea por dónde empezar a estudiar, decidió irse “a lo grande”. Se memorizó la altitud de los picos, la extensión de los ríos y prácticamente cualquier dato sobre los accidentes geográficos de Colombia. Montañas, valles y afluentes no tenían secretos para ella.
Lo dijo casi con orgullo… hasta que llegó el remate: después de tantas noches de trasnocho, le tocó repetir la prueba. Su hija, en cambio, se salvó del trámite; haber pasado por el colegio en Colombia fue suficiente para esquivar ese pequeño “ritual de iniciación”.
La Cancillería tiene a un clic la cartilla de estudio “Colombia Nuestra Casa” con la que las personas interesadas pueden estudiar temas clave que exige la prueba.
Un futuro que otros ya descubrieron
Más allá de las cifras, este fenómeno abre un debate necesario sobre el valor que quienes nacimos en Colombia le damos a nuestros territorios. ¿Es posible que, en medio de las dificultades, se esté subestimando el potencial del país? ¿Qué ven las personas extrajeras que las locales pasamos por alto?
Mientras hay quienes siguen mirando hacia afuera en busca de un futuro mejor, hay personas que llegan con la certeza de haberlo encontrado aquí, en Colombia, y particularmente en Bogotá: una ciudad multicultural y en permanente transformación que, pese a todo, logra convertirse en hogar. Colombia, con sus contrastes, y Bogotá como su mejor reflejo, sigue siendo un lugar que vale la pena elegir.
¿Quieres ser colombiano o colombiana por adopción?
Si te interesa solicitar la nacionalidad colombiana puedes consultar los requisitos y realizar tu solicitud en: https://www.cancilleria.gov.co/tramites_servicios/nacionalidad/naturalizacion