Luz Amanda Guzmán Mojica: una defensora de derechos humanos con corazón rural y mirada ciudadana
Desde el Páramo de Sumapaz, el territorio más rural y verde de Bogotá, se forjó la vocación de Luz Amanda Guzmán: proteger, escuchar y construir tejido social desde la diferencia.
Luz Amanda Guzmán: una defensora de derechos humanos con corazón rural y mirada ciudadana
Desde el Páramo de Sumapaz —justo al otro costado del territorio más rural y verde de Bogotá— se forjó la vocación de Luz Amanda Guzmán: proteger, escuchar y construir tejido social desde la diferencia. Hoy, como directora de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobierno, lidera una apuesta decidida por poner los derechos humanos en el centro de la acción pública. Su compromiso es claro: convertir la garantía, promoción y defensa de los derechos en la base de una gestión cercana, transformadora y profundamente humana.
“Queremos hacer de esta la Secretaría de Gobierno más social de la historia. Y eso solo es posible si reconocemos a cada persona, cada territorio y cada diferencia como parte esencial del cambio”.
Psicóloga de profesión y egresada de la Universidad Santo Tomás, Luz Amanda encuentra en su formación el puente perfecto entre lo técnico y lo humano.
“Es muy especial poder relacionar la psicología con la función pública; pensar las necesidades sociales desde el centro de lo humano”, afirma.
Esta vocación la llevó a involucrarse en procesos clave como la reparación colectiva en la Consejería de Paz, donde fortaleció su visión sobre cómo sanar relaciones sociales y reconstruir colectividades desde lo simbólico, lo emocional y lo comunitario.

Su enfoque de trabajo parte de una convicción profunda:
“La función pública debe tener humanidad y corazón ante todas las cosas o situaciones que se presenten”.
Y con esa guía lidera un equipo que no se limita a tramitar casos, sino que los analiza, los reflexiona y los convierte en estrategias sociales con impacto real.
“Las reflexiones son obligatorias. Analizar semanalmente lo que hacemos es analizar socialmente a la ciudad. No es solo tener cifras, es entenderlas y darles sentido para ofrecer soluciones de cara a la ciudadanía”.
Desde su llegada a la Dirección de Derechos Humanos, Luz Amanda ha promovido un enfoque cercano y sensible, capaz de responder a lo urgente sin perder de vista lo estructural. Para ella, Bogotá es una ciudad diversa, viva y profundamente transformadora:
“Nuestra Bogotá tiene la capacidad de construir desde la diferencia. Me atrevo a decir que es una ciudad garante de derechos, que reconoce poblaciones, integra enfoques y atiende con humanidad”.
Actualmente acompaña la construcción de la estrategia de Territorios de Paz que pretende el reconocimiento de las diversidades y la construcción de paz desde el arte y la memoria, evidenciando el valor de defensores y defensoras de Derechos Humanos y población firmante del acuerdo de paz así como buscando evitar vulneraciones de derechos humanos como la trata de personas, la violencia por prejuicio o el abuso de autoridad por parte de la fuerza pública. En ese propósito, Guzmán y su equipo desempeñan un papel protagónico:

“La garantía de los derechos humanos es una obligación del Estado, pero construir ciudades en paz es una responsabilidad y un deber de todas y todos”.
Su mensaje final a la ciudadanía es una invitación a creer: en el otro, en el poder de lo colectivo, en el arte y en la cultura como caminos hacia la paz.
“Ponerle corazón al cambio es construir desde lo cotidiano. Cada acción cuenta. Desde la corresponsabilidad, podemos hacer de Bogotá una ciudad amena, acogedora y profundamente humana”.