Foto: Camilo Triana
La historia de Luis Gerardo ratifica a la capital como una ciudad que promueve y fortalece los liderazgos a todo nivel para la garantía de derechos de los pueblos étnicos que la habitan.
Bogotá, 20 de marzo de 2026. Cuando regresó en 2006 a su pueblo natal, San Basilio de Palenque, Luis Gerardo Martínez Miranda tenía la convicción de que nunca más volvería a Bogotá, a donde había llegado nueve años antes para estudiar su carrera profesional como historiador. De su tierra, extrañaba el canto de los pájaros y los gallos, además de los amaneceres y crepúsculos que inician y adormecen en sus montañas. Sin embargo, estando allá, el encanto de Bogotá volvió a llamarlo.
“Lo que Bogotá nos ofrece no se consigue en ninguna otra parte”, expresó este hijo de la tierra de Benkos Biohó —líder africano que mostró los primeros caminos de libertad a los esclavos de la colonia española en el continente—. Su retorno a la capital fue inevitable; significaba poder encontrarse con esas dinámicas que se volvieron parte de su ser.
“Parece mentira; nunca pensé decir que me iba a gustar la capital e iba a ser tan agradecido con esta ciudad”, expresó Luis, quien hace parte de la Bogotá no Contada, la que valora y acoge los aportes de grupos étnicos.
La herencia cimarrona
Martínez no duda en expresar su orgullo de venir de un pueblo con historia y memoria, declarado patrimonio oral e inmaterial de la humanidad por parte de la Unesco en 2005; “de un territorio encerrado en la falda de los Montes de María y reconocido como un referente libertario de la Colombia afro, que permanece en mi mente a pesar de que mi cuerpo físico está en Bogotá”, afirmó.
El término cimarrón describe, de acuerdo con la Real Academia Española, RAE, el estado silvestre en el que se convierte una especie que ha huido de un entorno en donde ha sido dominada. Y con este calificativo se ha nombrado a aquellos antepasados africanos que fueron apresados por los colonizadores españoles para realizar el trabajo pesado en el continente recién descubierto, y quienes huyeron e hicieron posible su anhelo de libertad.
“Palenque fue el pueblo que inició todo ese ejercicio para la eliminación de la institución de la esclavitud. Desde 1600, cuando comienzan a llegar los esclavizados a lo que hoy es Colombia, se dio una resistencia al sistema esclavista. Los palenqueros nunca aceptaron estar sometidos a la esclavitud; por eso, Palenque, a través de la guerra cimarrona, se convierte en el primer pueblo libre de América en 1713, mucho antes de haberse declarado el fin de la esclavitud en Colombia”, relató.
Liderazgo Palenquero en la capital
En su regreso definitivo a la ciudad, se unió a diversas organizaciones de comunidades negras, un proceso que lo llevó a trabajar con culturas similares a la suya. Igualmente, inició su vinculación laboral con entidades públicas y del sector privado, además de integrar procesos organizativos y equipos de investigaciones relacionados con la defensa de los derechos humanos.
“En esos momentos, estaba muy fuerte todo el tema de la conflictividad en los territorios e hicimos mucho acompañamiento a comunidades que venían siendo afectadas por el conflicto armado. En esa época, también, tuve la oportunidad de dar un salto al Ministerio de Cultura, en donde impulsamos estrategias para salvaguardar todo ese legado ancestral como es el patrimonio oral y material Palenquero, del cual me siento muy orgulloso”, afirmó.
Diálogo y trabajo en equipo
Su experiencia y liderazgo lo llevaron a la Subdirección de Asuntos para comunidades Negra, Afro, Raizal y Palenquera de la Secretaría de Gobierno, en donde apoya todo el ejercicio de implementación de la Política Pública para sus coterráneos en Bogotá.
“El trabajo ha sido progresivo y los resultados se ven de la misma manera; podemos decir que se surtió todo un proceso de formulación de la política y ahora nos encontramos en un ejercicio de seguimiento al cumplimiento a cada uno de esos productos que se acordaron con la Administración Distrital y cada uno de sus sectores”, señaló este líder, quien también es el representante de la asociación Kuagro Mona Ri Palenge Andi Bakata, que, traducido al castellano, significa “los hijos de Palenque en Bogotá”.
“Esta instancia articula a la mayor parte de palenqueros y palenqueras que vivimos en la ciudad; además, permite el diálogo con todas las entidades de Bogotá y del país para velar por la conservación y salvaguarda de cada una de nuestras manifestaciones culturales”, aseguró el originario de este corregimiento bolivarense, perteneciente al municipio de Mahates, ubicado a una hora de Cartagena.
“Bogotá nos permite crecer”
“Me gusta de Bogotá la oferta que tiene para que un hombre y una mujer crezcan en todos los sentidos” afirmó este referente, quien resalta el respeto a los espacios personales que se vive en la capital. “Aquí se aprende a respetar el espacio de los demás; el bogotano nos enseña a tener unas fronteras”.
Resaltó, adicionalmente, la oferta disponible para la formación profesional, la misma que lo atrajo hace 29 años. “Yo me he gozado toda la vida el ambiente universitario bogotano. Me encanta estudiar; es más, permanentemente ando haciendo estudios para estar conectado con ese mundo de la formación superior. Y hay otra cosa que me gusta y es la conexión con Colombia entera”, afirmó este historiador que sigue ligado, de una forma u otra, a su tierra natal.
“A mi esposa no le gusta vivir aquí, y a mis hijos tampoco; aquí solo vivo con el menor, que empezó a estudiar acá en la ciudad y está en ese proceso de adaptación. Esa es la vida real del Palenquero, ir y venir, porque fluctuamos permanentemente, es una de las características de nuestra diáspora”, puntualizó.
La historia de Luis Gerardo ratifica que Bogotá es una ciudad que reconoce, abraza y potencia los liderazgos de los pueblos étnicos, entendiendo que en su diversidad habita una de sus mayores riquezas. Desde la Administración Distrital, se mantiene una disposición firme y sensible para acompañar, escuchar y trabajar de la mano con estas comunidades, honrando su memoria, su resistencia y su legado ancestral. Cada acción adelantada refleja el compromiso de construir una ciudad más incluyente, donde las voces encuentren un propósito y un futuro digno en la Bogotá no Contada.
“Mi cuerpo está en Bogotá, pero mi mente vive en Palenque”.
La historia de Luis Gerardo es memoria, resistencia y liderazgo que hoy transforma la ciudad.
👉 Conoce esta historia de la #BogotáNoContada https://t.co/spEX9S7OCF— Secretaría de Gobierno (@GobiernoBTA) March 23, 2026