Fotografía - Laura Montoya (OAC)
Anoche en El Campín hubo una fotografía distinta del fútbol internacional en Bogotá: tribunas vivas, visitantes que tuvieron compañía institucional, caravanas monitoreadas y una ciudad que entendió que la seguridad también se construye desde el diálogo.
Mientras el reloj castigaba a Santa Fe con un empate sobre el minuto 90+3, aparte del resultado había otro partido que sí terminó ganando Bogotá. Uno que no aparece en el marcador: El de la convivencia.
Porque detrás de las camisetas, los bombos y la tensión natural de una noche de Copa Libertadores, hubo un trabajo en equipo que volvió a demostrar por qué el programa Goles en Paz sigue siendo una de las apuestas más importantes de la ciudad para proteger el fútbol como escenario ciudadano.
Desde temprano, gestoras y gestores distritales, equipos de convivencia y organismos de seguridad de la Alcaldía Mayor de Bogotá acompañaron el ingreso de las hinchadas brasileñas que llegaron desde São Paulo para alentar al “Timão”. Entre los grupos visitantes estuvieron integrantes de las barras organizadas Gaviões da Fiel, Camisa 12 y Pavilhão Nove, tres de las hinchadas más representativas de Corinthians, que tuvieron acompañamiento permanente durante sus desplazamientos en Bogotá.
La escena fue distinta a la que durante años marcó muchos partidos internacionales: menos confrontación, más control preventivo y presencia institucional constante.
En varios puntos de la ciudad, el equipo de Goles en Paz, de la Secretaría de Gobierno, trabajó junto a la Policía Metropolitana y los enlaces de convivencia para orientar ingresos, evitar cruces de barras y garantizar corredores seguros hacia el estadio Nemesio Camacho El Campín.
Y aunque la tensión deportiva nunca desaparece en una noche copera, Bogotá logró algo que hace algunos años parecía imposible: que un partido de alto riesgo terminara sin hechos de violencia asociados a las barras visitantes.
Ese avance no es menor. La ciudad viene consolidando una reducción sostenida de incidentes en espectáculos futbolísticos internacionales gracias a esquemas preventivos, mesas de trabajo con lideresas y líderes de barras y operativos coordinados entre entidades distritales. En los últimos años, la estrategia de acompañamiento y mediación ha permitido disminuir considerablemente las riñas y alteraciones graves del orden público en encuentros CONMEBOL disputados en Bogotá, especialmente en partidos con presencia de hinchada visitante.
El liderazgo del alcalde Carlos Fernando Galán también ha sido clave en esa apuesta por recuperar el fútbol como espacio de convivencia. Con ese propósito, la Administración Distrital ha reforzado los dispositivos integrales de seguridad en eventos masivos, priorizando la prevención, la pedagogía y el acompañamiento territorial.
Y anoche, mientras más de 20 mil personas llenaban El Campín, esa estrategia volvió a ponerse a prueba.
Porque no era un partido cualquiera. Era una noche internacional. Una tribuna caliente. Un estadio lleno. Un club histórico brasileño en Bogotá. Y un marcador que, aunque dolió, la lectura que nos dejó la tribuna fue distinta:
- Miles de personas entrando y saliendo del estadio sin caos.
- Barras visitantes acompañadas institucionalmente.
- Gestoras y gestores promoviendo el diálogo.
- Una ciudad que entendió que la seguridad no empieza cuando ocurre el problema, sino mucho antes.
Anoche, en El Campín, Bogotá volvió a demostrar que el fútbol se juega en paz.