El arte y la cultura, expresiones de pervivencia del Pueblo Rrom o Gitano

Mujeres del pueblo Rrom o Gitano

Foto: Alejandro Zuluaga


El arte hace parte de los procesos de pervivencia cultural del pueblo Rrom, en los que se fortalecen los vínculos sociales.
Carlos Mario Ríos

Bogotá, abril 27 de 2026. El arte constituye una expresión significativa dentro de las prácticas culturales del Pueblo Rrom. En lo relacionado con la música y la danza, estas manifestaciones han sido históricamente espacios de transmisión cultural, memoria colectiva y encuentro comunitario. 

Más que una práctica aislada, el arte hace parte de los procesos de pervivencia cultural del pueblo Rrom, en los que se fortalecen los vínculos sociales y se transmite el conocimiento entre generaciones, naciendo de las noches estrelladas a la luz de una fogata, en las que una mujer ejecutaba sus pasos al son de las notas de una guitarra.   

El significativo aporte cultural de esta etnia adquiere una mayor incidencia en la Segunda Guerra Mundial, a mediados del Siglo XX. En esta época, arribaron a Colombia miles de gitanos que se vieron obligados a huir rumbo a cualquier lugar fuera del infierno que asolaba a Europa. Y, con ellos, venían la polca y el acordeón, instrumento que dio el aire característico del que goza, hasta hoy, el género vallenato.

Este acordeón, en el viejo continente, era interpretado por los abuelos y bisabuelos gitanos en lugares como la Plaza Roja de Moscú, la capital de la antigua Unión Soviética. Allí, bailaban en la calle y recibían dinero por mostrar este arte que aprendieron desde su infancia. 

Para las gitanas y gitanos en Bogotá, la danza no es ajena. Se desarrolla en espacios familiares y comunitarios, como parte de prácticas transmitidas de manera intergeneracional, generalmente a través de la observación, la participación y la experiencia cotidiana.

De igual manera, se destacan saberes asociados al trabajo con metales, que han sido parte importante de sus actividades económicas y culturales.

Un saber milenario

La artesanía ha permitido que este pueblo se mantenga en el tiempo. El gitano es un maestro en el manejo de los metales y esta capacidad quedó en evidencia, incluso, en la obra maestra de García Márquez, Cien Años de Soledad. En las primeras páginas de este libro, el autor expresa su admiración por esta facultad de los Rrom que, como Melquiades, llegaron al pueblo del coronel Aureliano Buendía.

Los gitanos eran especialistas en tareas como la curación y reparación de las pailas de cobre donde se preparaban los helados hace casi un siglo, con lo cual se evitaba que emitieran sustancias nocivas para el organismo. Su leyenda se esparció desde lugares como Aracataca y Barranquilla hasta llegar a casi toda la geografía nacional.

La cultura de la palabra se cultiva con el té

El arte y los saberes del Pueblo Rrom se extienden a su gastronomía, en la que el té o Shayo tiene un profundo significado que va más allá de su sabor. El Shayo constituye un elemento central en la cultura de la palabra, el diálogo y la transmisión de conocimientos dentro del Pueblo Rrom.

El Shayo es un té preparado con diversas frutas; se sirve caliente en un vaso de vidrio sobre un plato. Su preparación y consumo representan una invitación a la palabra, al diálogo y es un símbolo de bienvenida.

Hay espacios que favorecen el uso y la transmisión de la lengua propia, el Shib Romaní, considerada un elemento esencial de identidad cultural y donde se ofrece el Shayo; un encuentro para pedir la mano de una mujer gitana, la presentación de un negocio o recibir a un personaje especial, son momentos que les permite acercarse a otras personas y afianzar los profundos vínculos que tienen entre sí las mujeres y hombres gitanos.

Un vestido, una cultura

En el Pueblo Rrom, los roles de hombres y mujeres están perfectamente definidos; y el vestido es el mejor representante de la feminidad y el factor que hace más visible la cultura gitana.

En su atuendo predomina la falda larga; no se usan pantalones ni prendas ajustadas. En general, las solteras usan adornos, joyas, un pañuelo y una hebilla para su cabello. Y no podían faltar los colores vivos, brillantes y alegres.

No obstante, ellas no los portan en su vida diaria para evitar actos de discriminación y para no ser catalogadas como mujeres con disfraz. En este aspecto, las personas que son voceras del Pueblo Gitano resaltan que, en países como Argentina, las mujeres pueden lucir sus atuendos sin temor y sin sentirse discriminadas. En Bogotá, su vestimenta especial queda reservada para celebraciones y fiestas en privado.

Una ciudad que garantiza sus creencias

Un aspecto en el que las y los gitanos de Bogotá no expresan miedo alguno es su creencia religiosa; saben que habitan un territorio donde la libertad de creer y no creer es un derecho fundamental, cuya garantía cuenta con el acompañamiento de la Secretaría de Gobierno y de las autoridades.

La mayoría de los integrantes del Pueblo Rrom afirman ser cristianos evangélicos, lo que contribuye a contrarrestar prejuicios históricos que han asociado de manera errónea al Pueblo Rrom con prácticas ajenas a su realidad. 

Es un pueblo profundamente religioso, y así lo manifiestan en países como Brasil, donde hay también hay seguidores de cultos cristianos, evangélicos y católicos; en Estados Unidos existen personas gitanas seguidoras de la fe mormona; y Venezuela cuenta con gitanas y gitanos adeptos a la fe judía.

Los referentes Rrom en la capital narran que sus abuelos trajeron consigo la costumbre europea de celebrar la Pascua pintando los huevos de colores, los cuales llevaba a bendecir a una iglesia católica ortodoxa para repartirlos a las y los niños.

Su fe también los ha llevado a estudiar la Biblia, el libro sagrado del cristianismo, así como a evitar antiguas tradiciones como la ´pomana´, una especie de celebración en honor a una persona fallecida.

Por la garantía de sus derechos

En Bogotá, cada vez existe una mayor conciencia y conocimiento del valor de sus pueblos étnicos y su aporte a la diversidad cultural. Identificar sus aportes, características y conocimientos ancestrales nos permite dejar atrás comportamientos discriminatorios.

En el caso del Pueblo Rrom, su cultura permanece en pie, representada en su baile, música, gastronomía y saberes, y con la garantía de que cuenta con el acompañamiento de la administración del alcalde Carlos Fernando Galán a través de acciones afirmativas y de la puesta en marcha de su política pública.

En el marco de la Política Pública Distrital para el Pueblo Rrom y del CONPES 40, la institucionalidad ha avanzado en la implementación de acciones orientadas al reconocimiento, la inclusión y la garantía de derechos. 

Estas acciones deben continuar consolidándose mediante procesos de concertación con el Pueblo Rrom, respetando su autonomía, su sistema normativo propio y su cosmovisión.

 

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27/04/2026