El camino de vuelta: 325 familias Emberá dejan Bogotá para construir un futuro en casa
Así inició el proceso de retorno de la población Emberá a sus territorios de origen; Pueblo Rico (Risaralda), y a Bagadó y Tadó (Chocó). En la primera fase el 8 de septiembre cerca de 800 personas pertenecientes a esta comunidad, le dijeron adiós al lugar que les refugió alrededor de 11 meses, el Parque Nacional Enrique Olaya Herrera.
Así inició el proceso de retorno de la población Emberá a sus territorios de origen; Pueblo Rico (Risaralda), y a Bagadó y Tadó (Chocó). En la primera fase el 8 de septiembre cerca de 800 personas pertenecientes a esta comunidad, le dijeron adiós al lugar que les refugió alrededor de 11 meses, el Parque Nacional Enrique Olaya Herrera.
Gracias al trabajo articulado entre entidades del orden Distrital y Nacional, que partió del diálogo y la construcción de confianza con la comunidad Emberá, se llegaron a acuerdos razonables ante las peticiones que históricamente ha realizado este grupo étnico: Dignidad y sostenibilidad del retorno a través de inversión en proyectos productivos y de vivienda.
La importancia de este logro va más allá de la recuperación de un espacio icónico para la ciudad, es garantizar que 325 familias que hacían presencia en Bogotá puedan vivir en condiciones más dignas, salubres y seguras.
El Distrito, además de velar por su protección y garantía de derechos durante su permanencia en la ciudad, asume la responsabilidad de veeduría frete los compromisos adquiridos por la Nación ante la comunidad Emberá, para garantizar que se materialicen y así evitar que esta población, tenga nuevas razones para migrar a la ciudad.
El territorio tiene un valor profundo para los Emberá, su modo de vida está íntimamente ligado al entorno natural que sostiene su identidad, cultura y supervivencia.
Retornar a su territorio les permite mantener sus prácticas tradicionales, rituales y lengua, que con la influencia directa de costumbres externas se están viendo erosionadas.