Niñas, niños y jóvenes en Chapinero hacen pedagogía
Niñas, niños y jóvenes en Chapinero convierten la calle en aula: con pedagogía invitan a cuidar el espacio público y recuerdan que el cambio empieza en cada acción cotidiana.
En el barrio El Retiro, en Chapinero, la lección no empezó en un salón, sino en la calle. Un grupo de niños, niñas y adolescentes decidió convertir su voz en una invitación: cuidar el entorno donde estudian también es cuidar su futuro.
Con pasos tranquilos y firmes, recorrieron los comercios del sector, hablando con quienes hacen parte de la vida diaria del barrio: restaurantes, tiendas y personas que trabajan en la zona. En lugar de discursos complejos, dieron mensajes claros, de esos que nacen desde la experiencia: la basura en las calles incomoda, afecta la salud y cambia la forma en que se vive el entorno.
La pedagogía que transforma
Los niños, niñas y adolescentes hablaron de cosas sencillas pero importantes: no usar las cestas públicas para botar basura de la casa o de los negocios, separar bien los residuos y evitar dejarlos en calles, parques o canales. Queremos un lugar limpio, donde caminar sea seguro, donde no haya basura acumulada y donde la naturaleza también tenga su espacio. Por eso, creemos que cuidar el entorno es tarea colectiva y que con pequeños cambios podemos hacer una gran diferencia.
Acompañados por las secretarías de Gobierno, General y de Cultura, Recreación y Deporte, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (IDPAC) y la Alcaldía Local de Chapinero, un grupo de estudiantes del Colegio Nuevo Gimnasio lideró una jornada de sensibilización, vinculada a la Operación Espacio Público, en la que la conversación se volvió una herramienta de cambio.
Durante el recorrido, recordaron a la comunidad los horarios de recolección de residuos en el sector: lunes, miércoles y viernes, entre las 6:00 p. m. y las 4:00 a. m. Cumplir con estos tiempos no es solo una norma, es una forma de mantener el barrio limpio y habitable.
Una responsabilidad de doble vía
Esta jornada hace parte del trabajo del alcalde Carlos Fernando Galán por recuperar y mantener el espacio público como un lugar digno para la gente. Un trabajo que no depende únicamente de las instituciones, sino también de la corresponsabilidad ciudadana.
Porque, así como la ciudad implementa acciones pedagógicas y operativas, la comunidad tiene un papel fundamental: respetar normas básicas de convivencia. Arrojar basura o escombros en el espacio público puede generar multas de hasta 933.816 pesos, una medida que busca proteger el entorno común.
Más allá de las sanciones, hay un mensaje: el cuidado del barrio no se impone, se construye en comunidad.
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Una voz que deja huella
Cuando niñas y niños hablan, el mensaje llega distinto. Enseñan, sensibilizan y recuerdan que el respeto por el espacio público empieza en lo cotidiano: en una bolsa de basura bien dispuesta, en una caneca bien usada, en una decisión que parece pequeña, pero que puede cambiarlo todo.
Porque cuando las personas más jóvenes cuidan su entorno, le recuerdan a toda la ciudad que ese cuidado también nos corresponde.