Fechas conmemorativas
Nathaly Benavides: una historia de inclusión, perseverancia y orgullo por ser una persona sorda
Nathaly nació sorda. Con el apoyo de su familia, convirtió las dificultades de su camino en oportunidades para crecer. Hoy trabaja en la Secretaría de Gobierno, donde además de atender a la ciudadanía, promueve el aprendizaje de la lengua de señas y se ha convertido en una de las imágenes de inclusión de la entidad.
Nathaly Benavides Ávila

Foto: Alejandro Zuluaga 

Carlos Mario Ríos
26 de Septiembre de 2026

Bogotá, septiembre 26 de 2026.Para el papá de Natahaly Benavides Ávila, fue un motivo de tristeza y de frustración el hecho de saber que su bebé era sorda como su hermano mayor. El impacto de ver que la historia se repetía lo impactó y lo mantuvo confundido durante un tiempo. Sin embargo, él se abrazó a su fe religiosa y avanzó en la crianza de esta pequeña que hoy, 35 años después, es una de las funcionarias que hace parte del Servicio de Atención a la Ciudadanía de la Secretaría de Gobierno.

Contar la historia de Nathaly busca enaltecer el valor y aporte de las personas sordas en la conmemoración de su día, que tiene lugar el último domingo de septiembre y que, en 2026, se celebrará este 27 de septiembre. Esta fecha se estableció en 1958 por iniciativa de la Federación Mundial de Sordos para visibilizar a esta población, promover el uso de la lengua de señas y promover su inclusión.

Salir adelante, la única alternativa

Nathaly es la cuarta de cinco hermanos. Junto a su madre y padre, conforman una familia que ha salido adelante y la ha apoyado en su desarrollo personal desde temprana edad.

“Mi papá se convirtió en una persona más inclusiva. Y mi mamá, súper, porque me llevaba a terapia para poder escuchar con los audífonos y para poder aprender a hablar. No ha sido nada fácil”, señaló la joven.

El caso de ella y de su hermano, de 53 años, también fue la inspiración para que su hermana Patricia se dedicara a la fonoaudiología y se convirtiera en uno de sus grandes apoyos. “Ella me hizo terapias; siempre estuvo ahí para que yo salga adelante. Me dice: no se habla así, pronuncia bien, escribe bien", afirmó.

En este sentido, Nathaly aclara que las personas sordas “tenemos que escribir de una manera diferente porque no usamos conectores. Con mi hermana estamos aprendiendo los verbos, pasados y presentes”, señaló.

En lo relacionado con el caso de su papá y su mamá, su hermana Patricia lo explica señalando que, en esa época, “no existía una orientación clara sobre cómo afrontar la discapacidad y nadie les explicó que algo fundamental al tener hijos sordos era aprender la lengua de señas”. 

Agregó que, mientras aprendían a dominar este sistema, en su casa se desarrolló una lengua de señas propia que les permitió comunicarse entre personas sordas y oyentes. En la actualidad, Nathaly ya domina la lengua convencional mientras su hermano empieza a adentrarse en este proceso de apropiación de lengua de señas.

Su trabajo en el Distrito

Nathaly completa cuatro años laborando como auxiliar administrativo en la Secretaría de Gobierno en el área de atención a la ciudadanía. Antes, tuvo un breve paso por la Alcaldía Local de Tunjuelito. 

Su llegada al nivel central, en un principio, le generó inquietud. “Estaba muy nerviosa porque era la primera vez que iba a estar en una entidad tan importante, algo muy serio, pero, gracias a Dios, me dieron una oportunidad y me apoyaron; me explicaron lo que debía hacer”, precisó.

Nathaly está muy agradecida con su jefe, Andrea Jiménez. “Ella me escogió para trabajar en su equipo y me he sentido súper bien, aprendiendo muchas cosas. También trabajo dando un curso de lengua de señas para que la gente sepa cómo saludar a una persona con discapacidad auditiva, que estén preparados y no tan asustados”, describe Nathaly sobre sus funciones.

Antes de llegar a la entidad, trabajó en diversos campos siendo estilista profesional y luego como auxiliar contable y analista operativo. Estudió dos semestres de fotografía y producción multimedia en el SENA; y, en la actualidad, sigue la carrera de ingeniería industrial en la UNAD, en donde las matemáticas han sido su ´coco´ pero ella sigue adelante, sin darse por vencida, como ha sido su vida siempre. 

Una familia que la fortalece

Esta forma de ser y el deseo de salir adelante no pasaron desapercibidos para quien se convertiría en su esposo. Él, en un principio, se sintió confundido cuando la vio expresarse en lengua de señas, pero esto no fue obstáculo para conformar una familia que se fortaleció con la llegada de su hija.

“Mi hija es oyente, es súper pila. Desde pequeña se dio cuenta que yo me expresaba con señas y supo que su mamá nació sorda”, relató esta mujer, quien matriculó a su niña en un colegio para oyentes que dictaba una materia de lengua de señas. Este factor, indudablemente, ha fortalecido su relación.

Esta realidad dista mucho de la que tuvo que vivir esta auxiliar. En su infancia, afrontó miradas de discriminación y comportamientos que la excluían. 

“A ella no la recibieron en todos los colegios. Mis padres tuvieron que buscar colegios y muchas veces la recibieron, pero después decían que no, que ellos no podían trabajar con una niña como Nathaly”, señaló su hermana Patricia.

Esta situación, agregó, afectó su capacidad de aprendizaje. “A veces pasaban las clases y ella llegaba sin entender nada porque nadie se dedicaba a explicarle”.

Esto contribuyó a que fuera muy tímida en su adolescencia. “Yo no hablaba con nadie por pena de mi forma de hablar y porque yo era una persona con discapacidad, no quería que supieran. Pero, de todas maneras, con el proceso aprendí a aceptar que soy una persona sorda oralizada y, orgullosamente, quiero que todo el mundo sepa de mí”. 

Ese mismo apoyo es el que hoy siente en su trabajo en la Secretaría de Gobierno.

“Mis compañeros no me discriminan”

Nathaly asegura que se siente muy contenta con labor. Y uno de los factores que facilita su trabajo es su relación con sus compañeras y compañeros. 

“Aquí hay más oportunidades; no me impiden nada, no me rechazan, no me discriminan, todos me reciben con abrazos y con cariño. Todos somos iguales”, aseveró la funcionaria, quien, además, tiene su imagen presente en casi todos los espacios de la entidad.

Nathaly es la persona que aparece en la señalética del nivel central como la imagen que expresa el nombre de las dependencias en lengua de señas.

Sobre el hecho de ser la imagen de las personas sordas en la Secretaría de Gobierno, siente una gran alegría. “La verdad, me parece súper porque es una oportunidad más grande. Es crecer porque, al principio, nadie me conocía. Pero, con el tiempo, ya mucha gente me identifica. Estoy muy emocionada por eso”.

Este hecho ha inspirado a esta mujer para señalar la importancia de aprender la lengua de señas y contar con más mecanismos de inclusión para esta población en espacios como el sector público, supermercados, establecimientos de comercio y las EPS.

Ella recuerda un caso que se dio en esta última instancia, donde no contó con acompañamiento para su atención inicial. “Yo no entiendo nada de lo que dicen por el altavoz, si me está llamando o no. Se tiene que habilitar una modalidad con enfoque para personas con discapacidad”. 

Un llamado a la inclusión

Nathaly disfruta mucho cuando va al gimnasio y cuando juega fútbol.  Además, le encantan el dibujo y la pintura. Y una de las actividades que más disfruta es manejar su moto eléctrica, lo que le hace sentirse libre.

“Significa mucho para mí. Me da independencia y libertad porque puedo ir sola a trabajar, hacer mis cosas y llevar a mi hija. Ser sorda no significa que no podamos hacer estas cosas. Podemos hacerlo con responsabilidad y tomando las medidas necesarias”, sostuvo”.

Otra de las labores que más la llenan es producir contenidos para redes en los que da a conocer su vida como persona sorda oralizada para que todo el público sepa que es un mundo real.

Y ella quiere que esto se extienda a todo nivel, que existan espacios que incluyan a las personas con discapacidad a través de los ajustes razonables necesarios (modificaciones y adaptaciones que se realizan en el entorno físico, social o educativo para que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos en igualdad de condiciones). 

Así lo viene haciendo la Secretaría de Gobierno a través suyo como la intérprete de lengua de señas, quien recibe con una sonrisa a las personas sordas que necesitan acceder a los servicios de la entidad.

“Estamos trabajando en esto para que todos tengan una oportunidad, para que todos sean más inclusivos. Yo, por ejemplo, estoy aquí para que las personas sordas estén satisfechas, felices y puedan resolver sus dudas; además de esto, las convocatorias a las ferias locales de Gobierno al Territorio con participación de lengua de señas básica a los ciudadanos que quieran aprender”, puntualizó.

La historia de Nathaly demuestra que la inclusión también se construye en los pequeños encuentros cotidianos: una atención adecuada, una explicación con paciencia, un espacio accesible o la posibilidad de comunicarse en lengua de señas. 

Desde su trabajo en la Secretaría de Gobierno, ella sigue abriendo caminos para que más personas sordas puedan acceder a los servicios públicos en igualdad de condiciones y, sobre todo, para que sean reconocidas por sus capacidades, sus sueños y todo lo que tienen para aportar a la sociedad.

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