Gobierno de lo cotidiano
Miles de kilómetros para llevar esperanza
De Bogotá a las regiones afectadas, 80 vehículos llevaron más de 1.000 toneladas de solidaridad. Una cadena de ayuda que no se detuvo hasta llegar a quienes más la necesitaban.
80 vehículos llevaron más de 1.000 toneladas desde el Palacio de los Deportes

80 vehículos llevaron más de 1.000 toneladas de solidaridad. Foto: Camilo Triana

Alexandra Casas Jiménez
26 de Agosto de 2026

La ayuda no termina cuando una donación llega a un centro de acopio. En ese momento comienza otro recorrido: organizarla, cargarla, transportarla y hacerla llegar a quienes más la necesitan.

Durante 10 días, entre el 12 y el 21 de agosto, el Palacio de los Deportes se convirtió en el punto de encuentro de una ciudad que quiso ayudar. Más de 1.000 toneladas de donaciones fueron recibidas gracias a la solidaridad de miles de personas.

Personas de las diferentes entidades del Distrito se sumaron a esta tarea. También se unieron empresas, conductores y organizaciones privadas que pusieron sus vehículos, su tiempo y su trabajo al servicio de una causa común: llevar esta ayuda hasta las regiones afectadas.

Y mientras algunas personas organizaban y cargaban las donaciones, otros asumieron una tarea fundamental: ponerlas en carretera y llevarlas hasta su destino. Fueron 80 vehículos, entre camiones y tractomulas los encargados de llevar donaciones al Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío.

 

El viaje de la ayuda

Armando Rojas Salguero conoce bien lo que significa poner un camión al servicio de una causa. Él conduce uno de los tractocamiones que salió de Bogotá con capacidad para transportar 32 toneladas. Su destino era Armenia. Un recorrido que puede tomar 10 horas y que exige cuidado durante el camino.

Foto: Alexandra Casas

“Cada dos horas uno se baja del vehículo, hace estiramiento, camina un poco para que el cuerpo vaya bien y no se pierda la concentración del trayecto”, cuenta Armando.

Detrás de cada viaje hay mucho más que kilómetros recorridos, es un compromiso para que una ayuda que comenzó con una donación llegue finalmente a una familia que la está esperando.

Armando sabe que no fue el único. Según cuenta, cerca de cinco vehículos de ALDIA Logística, empresa con la que trabaja, han realizado recorridos hacia diferentes destinos, entre ellos Pereira, Cali, Buenaventura y Chocó. “Es una satisfacción que uno siente de ver la situación del país y poder colaborar con las personas que fueron afectadas”, dice.

 

De Bogotá a las zonas afectadas

Foto: Alexandra CasasNéstor Nazayón también puso su trabajo al servicio de esta misión. Trabaja para Guacamaya Energy Service, una empresa de Neiva que, junto con su aliado en Bogotá, Open Silent, decidió prestar voluntariamente sus vehículos para transportar las ayudas.

Su primer viaje llevó aproximadamente 25 toneladas hasta Dosquebradas, Risaralda. El recorrido tomó cerca de 22 horas. Hubo derrumbes, congestión y dificultades en la vía. Incluso encontraron numerosos camiones y vehículos particulares que también transportaban ayudas.

Pero al llegar, todo el esfuerzo cobró sentido. “La gente de Dosquebradas nos recibió con aplausos y nos hicieron prácticamente una calle de honor. Les mandan a decir a la gente de Bogotá, a todos los que hicieron su aporte, muchas gracias y mil bendiciones”, recuerda Néstor.

Ahora se prepara para un nuevo recorrido, esta vez hacia Quibdó, en Chocó. “No bajemos la guardia y todos vamos unidos por un solo país que es Colombia”, expresó.

 

Un granito de arena que llega lejos

Desde Bogotá tamFoto: Alexandra Casasbién salió David Barreto, conductor de Estelar Express, empresa vinculada a FedeTransCarga. Su destino: Caldas.

El recorrido puede tomar unas 12 horas y representa un desafío adicional porque las carreteras de la zona son estrechas y están rodeadas de montaña. Incluso antes de salir, el equipo debía verificar las condiciones para determinar si un vehículo articulado podía llegar hasta el destino.

Para David, el viaje representa mucho más que transportar una carga. “Es por la vida de nuestros amigos, compatriotas y gente de todo el país”, afirma.

Y su mensaje para quienes están recibiendo estas ayudas: “Fuerza, que todos tenemos que salir adelante. En la vida hay subidas y bajadas.”

 

Una cadena que se mueve por Colombia

En el Palacio de los Deportes, servidoras y servidores de las entidades distritales, conductores, empresas de transporte, equipos logísticos y organizaciones que se sumaron voluntariamente hicieron posible que las ayudas emprendieran camino hacia Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío. Este esfuerzo estuvo liderado por la primera dama de Bogotá, Carolina Deik Acosta-Madiedo, la Secretaría Distrital de Gobierno y varias entidades del Distrito, que unieron esfuerzos para acompañar y fortalecer esta respuesta solidaria.

Así, cada tonelada que salió de Bogotá representó mucho más que un cargamento: fue el resultado de una cadena de personas que aportó desde lo que cada una sabe hacer para cumplir una misión: hacer que las ayudas llegaran.

Fueron jornadas de trabajo intenso, pero también días en los que miles de personas demostraron que, ante la dificultad, Colombia puede responder unida.

La ayuda llegó y otra continúa llegando.

Gracias, Bogotá, por hacerlo posible.

Foto: Camilo Triana

 

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