Foto: Camilo Triana
Bogotá, octubre 21 de 2026. La discapacidad llamó dos veces a la puerta de Johana Carolina Salazar en un lapso muy corto. Para esta joven mujer, fue devastador afrontar el diagnóstico de discapacidad intelectual de su hija, María Paula, solo tres años después de vivir el accidente laboral que dejó a su esposo sin la capacidad de ver. Sin embargo, asumió esta dura prueba con todas sus fuerzas.
“Creo mucho en la voluntad de Dios y me enseñaron que el hecho de que ellos tengan una discapacidad era algo que me iba a hacer fuerte. Y lo hago por el sentido de responsabilidad y el amor por mi hija y por mi hogar”, expresó esta mujer, quien acompaña a María Paula, hoy de 14 años, como representante de discapacidad intelectual de Kennedy.
El Centro Interactivo Cibilk: un refugio de apoyo, aprendizaje e inclusión
Johana ha vivido casi toda su vida en esta localidad del suroccidente de Bogotá, a donde llegó hace 31 años. Aquí inició su rol como lideresa y representante de discapacidad gracias a una persona conocida del comedor comunitario, quien le habló de los beneficios del Centro Interactivo de Bienestar de la Localidad de Kennedy (Cibilk), una instancia que administra la Alcaldía Local para la atención y desarrollo de personas con discapacidad, sus familias y las personas que las cuidan.
“Al ingresar a este espacio, empezamos a conocer más de todas las ayudas que la Alcaldía de Kennedy ofrece a las personas con discapacidad. El centro interactivo nos ayudó muchísimo con la parte de terapia ocupacional de mi hija y fue donde encontramos la alternativa de participar en el consejo local de discapacidad”, señaló.
La Alcaldía de Kennedy se convirtió, desde entonces, en uno de los espacios favoritos de María Paula, en el que encontró un espacio de confianza y en el que puede hacer actividades que ama como la pintura, el dibujo y el deporte; además, aquí aprendió sobre impresiones en 3D y técnicas de color.
Y para Johana Carolina, fue una oportunidad de comprender que no eran la única familia que vivía la realidad de la discapacidad y que podrían superar lo que califica como una "barrera".
Una carrera contra el tiempo: la rutina diaria de una lideresa y cuidadora
El rol de representante hace parte de su vida diaria al igual que el papel de cuidadora de María Paula. Para Johana, esto ha significado un cambio total en su rutina, al punto de convertirse en una media maratón, en la que se desplaza, de lunes a viernes, al aula hospitalaria inclusiva que maneja el Ministerio de Educación.
“Un día para mí es bastante ajetreado: primero, estoy al tanto de mi esposo. Y mi hija padece una apnea de sueño muy severa, lo cual afecta bastante nuestros tiempos. De ahí, luego, está el tiempo para preparar los alimentos, ya que tiene otras patologías alimentarias. Al mediodía estamos partiendo hacia uno de los dos hospitales en los cuales ella recibe atención, la Fundación Homi y el Hospital San José centro”, afirmó la señora Salazar, quien anotó que en este último centro médico labora su esposo.
Bogotá se une por una ciudad sin límites e incluyente
Historias de lucha y entrega como la de Johana nos recuerdan la importancia de construir espacios donde todas las capacidades sean valoradas. Por eso, te invitamos a ser parte del I Festival Bogotá Sin Barreras: Discapacidad sin Barreras, una jornada de cultura, deporte, participación y encuentro para visibilizar los derechos de las personas con discapacidad y reconocer que una Bogotá más inclusiva la construimos entre todas las personas.
La cita es el domingo 25 de octubre, iniciando a las 9:00 a. m. con la Caminata Sin Barreras (punto de encuentro: avenida La Esmeralda con carrera 44). Posteriormente, de 9:40 a. m. a 1:30 p. m., el Parque Biblioteca Virgilio Barco acogerá una variada agenda cultural y deportiva, donde podrás conocer la oferta institucional y compartir con personas, organizaciones y comunidades comprometidas con la inclusión.
Un modelo de Resiliencia
A pesar de los acelerados días y las adversidades que enfrenta a diario, Johana no se rinde. Su liderazgo en Kennedy y su entrega incondicional a su hogar demuestran que las verdaderas barreras se derriban con convicción y empatía.
“La responsabilidad es ir hasta el final, pase lo que pase, así haya barreras, o discapacidad. El amor de madre, el amor de esposa y el amor propio me han hecho tener paciencia para ir buscando y mirar más allá”, concluye con firmeza Johana, una mujer que enseña a toda Bogotá el verdadero significado de la resiliencia.