Yílber Hernández Leguizamón: superando barreras y transformando imaginarios sobre la discapacidad

Yílber Hernández Leguizamón


Bogotá, 25 de octubre de 2024. Hasta los nueve años, Yílber Hernández Leguizamón, hoy servidor público en la Subsecretaría para la Gobernabilidad y Garantía de Derechos, vivió una infancia plena en la vereda El Carmen, en La Uvita, Boyacá. A pesar de las dificultades económicas, la libertad que encontraba en el campo compensaba todo. Entre sus pasatiempos favoritos estaban montar a caballo, pasear por el bosque y dormir sobre el césped, con la tranquilidad de estar rodeado por la naturaleza.

 

Sin embargo, esa paz se desvaneció cuando su familia fue forzada a abandonar su hogar debido al conflicto armado. Primero huyeron a Cúcuta, y luego a Bogotá, donde se establecieron. A los 15 años, un accidente de moto en el sector de La Sevillana le cambió la vida para siempre: perdió completamente la visión. “Me estrellé y perdí el ojo izquierdo, mientras que la córnea y el nervio óptico del derecho quedaron dañados”, recuerda Yílber, quien también sufrió graves quemaduras en brazos y piernas.

 

Este accidente lo enfrentó al reto de derribar el estigma de la discapacidad. Con el apoyo de su madre, quien lo impulsó a no quedarse en casa, ingresó al Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos, donde comenzó una nueva etapa de empoderamiento. “La discapacidad no me limitó; me llené de retos y seguí adelante”, afirma.

 

Yílber inició estudios de Administración Deportiva en la Universidad Distrital, pero los obstáculos económicos y los estigmas sociales complicaron su trayecto. Aunque no terminó la carrera, en este tiempo conoció a la madre de su primer hijo, Santiago, y a Rocío, su gran amor, con quien comparte su vida y una hija, ambos también con discapacidad visual.

 

Tras su paso por la universidad, Yílber encontró su vocación en las ventas, donde su carisma y habilidades sociales lo llevaron a independizarse y crear un negocio junto a su esposa. “Empezamos vendiendo artículos escolares con una pequeña maleta, y poco a poco crecimos”, comenta con orgullo. Paralelamente, fundó una organización en Bosa, su localidad, para apoyar a personas con discapacidad, ayudándoles a superar el aislamiento social.

 

El liderazgo de Yílber lo llevó a formar una fundación que promueve el desarrollo deportivo e intelectual de personas vulnerables, la cual ya lleva 12 años de funcionamiento. A pesar de las dificultades, especialmente durante la pandemia, él y su esposa encontraron formas creativas de salir adelante, incluso cantando en los buses de TransMilenio para complementar sus ingresos.

 

En julio de 2023, Yílber ingresó a la Secretaría Distrital de Gobierno como parte de un programa para personas con discapacidad. Tras un breve paso por la estación de policía de Usme, fue trasladado al nivel central en la Subsecretaría para la Gobernabilidad y Garantía de Derechos. Aquí, ha trabajado en proyectos como la Gala de Exaltación de Personas con Discapacidad y sus cuidadores, que logró el mayor número de inscritos en su historia. Además, ha colaborado en la implementación de políticas públicas para romper barreras actitudinales hacia las personas con discapacidad.

 

Después de más de un año como servidor público, Yílber afirma que este ha sido uno de los mayores logros de su vida. Junto a su esposa, ha alcanzado importantes metas, como el pago de su carrera de derecho y la compra de su apartamento. Además, ha seguido explorando su pasión por la edición de video, aprendiendo a utilizar herramientas accesibles para personas ciegas y trabajando en la producción de una película de audiodescripción sobre el Nevado del Cocuy, proyecto que espera lanzar en diciembre de 2024.

 

Con convicción y orgullo, Yílber concluye: “Todo lo que he vivido me ha ayudado a crecer como persona, y el reto de trabajar en una entidad tan importante para la ciudad me motiva a seguir contribuyendo a hacer de Bogotá un mejor lugar para todas las personas”.

 

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25/10/2024