Santa Fe: un encanto que mezcla lo urbano y lo rural

Foto aerea de la localidad de Santa Fe

Foto: Miguel Ariza


Santa Fe combina lo urbano y lo rural: su 85 % es reserva forestal. San Victorino, histórico y comercial, refleja la bogotaneidad.
Joaquín Camargo

La localidad de Santa Fe, una de las más tradicionales de la capital y hogar de lugares icónicos como el Museo Nacional, la Torre Colpatria, la Plaza Cultural La Santamaría y el santuario de Monserrate, guarda un secreto que pocos bogotanos conocen: el 85 % de su territorio es rural.

Más allá de los cerros de Monserrate y Guadalupe se extiende la vereda El Verjón, declarada en 1993 como Reserva Forestal de Orden Nacional por su riqueza hídrica, su biodiversidad y su importancia ecológica. Aquí se encuentran maravillas naturales como la laguna de Teusacá y la cascada de la Abuela. En este entorno rural es posible disfrutar de actividades como el aviturismo, el agroturismo y el senderismo, así como de experiencias turísticas que rescatan las tradiciones campesinas.

Otro punto emblemático de la localidad es el barrio San Victorino, cuyo nombre proviene de un santo obispo romano, patrono contra los hielos. Ubicado en el centro de Bogotá, fue uno de los primeros barrios de la ciudad y tiene una historia poco conocida: antes de existir las localidades, Bogotá se dividía en parroquias.

En 1578, San Victorino fue declarada la cuarta parroquia de la ciudad, después de La Catedral, Las Nieves y Santa Bárbara. Además, alberga la cuarta iglesia más antigua de Bogotá: la Capuchina, construida por la comunidad de los religiosos capuchinos.

En el siglo XIX, San Victorino se convirtió en un importante puerto terrestre, ya que por allí llegaban el ferrocarril y el transporte de tracción animal. Con el tiempo, en el siglo XX, pasó a ser un punto clave para el transporte de buses y taxis.

La llegada de inmigrantes árabes, en su mayoría provenientes de Palestina y el Líbano, impulsó el comercio textil en la zona, consolidando su vocación comercial, que sigue vigente hasta hoy.

San Victorino es un símbolo de la bogotaneidad, pues aquí miles de personas encuentran juguetes, ropa y artículos para el hogar. Durante temporadas como Halloween y Navidad, el barrio se convierte en un destino obligado para las compras.

Desde la Secretaría de Gobierno trabajamos por un San Victorino con un espacio público más organizado, donde todas y todos tengamos cabida. Por eso, avanzamos en un plan de recuperación que fortalecerá la convivencia y mejorará la relación entre la ciudadanía y el espacio público.

Porque bogotaneidad también es organizar nuestra casa.

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02/04/2025