Foto: Alejandro Zuluaga
El Bronx en Bogotá resurge como Distrito Creativo: una historia de transformación urbana, resiliencia y cultura en el corazón de Los Mártires.
El 28 de mayo de 2016, Bogotá fue testigo de una de las operaciones más grandes de su historia reciente. Más de 2.000 integrantes de la fuerza pública, junto a equipos sociales, intervinieron el sector conocido como la “L” o El Bronx, desmantelando las estructuras criminales que durante años habían convertido este lugar en un epicentro del miedo, la violencia y el abandono.
Ese día, en el corazón de Los Mártires, comenzó el renacer como un ave fénix. Un territorio marcado por el dolor empezaba a resurgir desde sus propias cenizas.
Pero para entender esta historia de transformación urbana, hay que ir más atrás. Al barrio Voto Nacional, que en las primeras décadas del siglo XX fue símbolo de progreso, hogar de comerciantes influyentes y sede de la Basílica Menor del Voto Nacional, que le dio su nombre al sector.
En 2005, tras la intervención en “El Cartucho”, la delincuencia se desplazó a esta zona, que pronto comenzó a conocerse como El Bronx, en alusión al barrio neoyorquino.
Durante más de una década, aquí reinó la ilegalidad. En 2016, se desarticularon las tres bandas más peligrosas, se rescataron 149 menores de edad y se retiraron más de 70 toneladas de residuos.
Esa intervención fue mucho más que una operación: fue el primer paso hacia una transformación profunda.
Así nació el Bronx Distrito Creativo, un megaproyecto metropolitano de 35.000 metros cuadrados que impulsa la cultura, la creatividad, el emprendimiento, la memoria, la inclusión y la construcción del tejido social.
Durante dos años, se tejieron sueños y propuestas con la comunidad, la academia y las instituciones para dar forma a un espacio que hoy es referente de renovación urbana y será la próxima Casa de las Industrias Culturales y Creativas de Bogotá.
Desde 2018, el Bronx Distrito Creativo ha sido escenario de encuentros, talleres, conciertos, exposiciones y procesos de cocreación. Es un lugar donde el arte florece y la vida recupera su fuerza, gracias a una gran restauración patrimonial que rescata espacios con más de 100 años de historia, y que hoy también alberga el colaboratorio de memoria y trabajo comunitario: La Esquina Redonda.
Hoy, este espacio no solo es un símbolo de la Bogotaneidad, sino también la prueba de que, incluso en los territorios más golpeados, puede nacer algo nuevo. Algo poderoso.
Como un ave fénix, este lugar resurgió del abandono para convertirse en motor de esperanza y cambio.
Bogotá evoluciona. La cultura también. Esta es la historia de la metamorfosis urbana del Bronx.