Recorriendo la memoria de Usaquén
Este recorrido buscó fortalecer el sentido de pertenencia, aportar a la construcción de paz y reconocer las huellas que, a pesar de las adversidades, han dejado quienes han trabajado por un territorio más justo y digno.
Justin Cats
En el corazón de Usaquén, la memoria se convirtió en un camino vivo. A través de la estrategia territorial Usaca: caminos de la Memoria, la comunidad y sus liderazgos caminaron juntos para recuperar y visibilizar las historias, luchas y logros que han marcado esta localidad.
Esta tercera línea de trabajo de la estrategia territorial de memoria se centró en mostrar, a través del arte callejero y el muralismo, las formas en que las comunidades y los liderazgos han expresado sus inquietudes, necesidades y reivindicaciones.
Murales cargados de colores y símbolos contaron historias que, muchas veces, no caben en las páginas oficiales, pero que viven en las paredes y en las voces de quienes las pintan.
La presencia institucional en este territorio tuvo un significado profundo: se trató de un lugar donde persisten vulneraciones a los derechos humanos, donde se han registrado feminicidios y donde, históricamente, no se ha reconocido plenamente a la comunidad LGBTIQ+. También es un territorio con liderazgos juveniles marcados por los hechos del 9 de septiembre de 2020 y por la valentía de mujeres que han defendido causas esenciales para la vida y la dignidad.
El recorrido incluyó al barrio La Mariposa, un lugar que busca ser reconocido como sujeto de reparación colectiva, luego de haber sufrido violencia derivada del conflicto armado y disputas territoriales en plena zona urbana. Allí, la comunidad ha insistido en la necesidad de erradicar la estigmatización que pesa sobre su nombre y en garantizar un acompañamiento real a sus procesos de reivindicación.
La jornada también fue un ejercicio de reconocimiento y fortalecimiento del trabajo comunitario bajo el enfoque del Decreto 624 de 2023, que valora las distintas maneras en que las organizaciones construyen memoria. En este contexto, la labor institucional se configuró como una de acompañamiento a las víctimas y a las comunidades, reconociendo que la memoria no se impone: se teje desde adentro, con las manos y voces de quienes han resistido y soñado con un futuro distinto.
En Usaquén, cada muro pintado y cada historia contada fueron un acto de dignidad. Un recordatorio de que la memoria es un puente entre el dolor y la esperanza, y de que caminarla juntos es la mejor forma de no olvidarla. Gracias a las entidades que estuvieron con nosotros: Secretaría de Integración Social, Secretaría de la Mujer, Alcaldía Local de Usaquén y a las organizaciones sociales que nos acompañaron: Efecto Mariposa, Red de Mujeres, Mesa de Víctimas y la Mesa Verbenal UPZ 9-11.