Fotografía: Juan Carlos Pulido - Secretaría Distrital de Gobierno
En el extremo sur de Bogotá late una localidad llena de color, historia y orgullo: Ciudad Bolívar. Un territorio que, lejos de los estereotipos, se ha convertido en un referente de transformación, arte y pertenencia.
Aquí, cada rincón respira Bogotaneidad, ese sentimiento que une a quienes aman esta ciudad: orgullo por lo propio, sentido de pertenencia y celebración de la diversidad.
Desde el momento en que llegas al Portal Tunal para subirte al TransMiCable, sabes que estás entrando a un lugar especial. Este medio de transporte, símbolo de innovación y equidad, es también un motivo de orgullo para sus habitantes. Basta mirar alrededor para notar el cuidado con el que lo protegen y la apropiación ciudadana que lo mantiene impecable. Subir en una de sus cabinas es mucho más que un viaje: es una experiencia que te eleva por los cerros del sur y te permite ver la ciudad desde otra perspectiva.
Una de las paradas más emblemáticas es la estación El Paraíso, un lugar que hace honor a su nombre. Al descender, los murales coloridos te dan la bienvenida y cuentan historias de resiliencia, talento y esperanza. Cada trazo, cada color, es una muestra del arte urbano que florece en las calles de Ciudad Bolívar. Aquí, el arte no solo embellece, sino que inspira y transforma, convirtiéndose en una expresión viva de la Bogotaneidad que se siente y se pinta.
A pocos pasos, el mirador del Paraíso se convierte en una cita obligada. Desde allí, Bogotá se ve majestuosa, inmensa, viva. Es un lugar perfecto para detenerse, respirar profundo y entender por qué esta localidad representa tanto del espíritu bogotano: esfuerzo, diversidad y comunidad.
Pero Ciudad Bolívar no solo vibra en sus muros; también se saborea. En Quiba, conocida cariñosamente como “la Calera del sur”, la tradición campesina se mezcla con la vida urbana. Sus paisajes rurales, su clima fresco y su gastronomía típica son un recordatorio de que Bogotá también tiene alma de campo. Degustar una sopa casera, una arepa recién hecha o un café campesino en este rincón es reconectarse con las raíces que hacen de esta ciudad un mosaico de culturas y sabores.
Explorar Ciudad Bolívar es descubrir una Bogotá auténtica, diversa y viva. Es entender que detrás de cada color, de cada mural, de cada sonrisa, hay una historia de orgullo, transformación y Bogotaneidad.
Ciudad Bolívar sí es como la pintan: llena de arte, cultura, sabor y comunidad. Un territorio que invita a recorrerlo con la mente abierta y el corazón dispuesto a sorprender.










