Foto: Alejandro Zuluaga
En la Bogotá no contada se destacan jóvenes como Marlon Montaño, apasionado por la justicia social y liderar procesos de fortalecimiento de la identidad afrocolombiana.
Bogotá, agosto 15 de 2025. Marlon Montaño es un joven apasionado por la justicia social y por liderar a su comunidad afrocolombiana en la capital. Él hace parte de la Bogotá no Contada, en donde trabaja por una ciudad en donde “nos podamos sentir acogidos, independientemente de las discriminaciones étnicas, raciales y sexuales”.
Se destaca por haber ejercido roles como consejero de juventud por las comunidades afro en la localidad de Usme y a nivel distrital; y, además, como director del Semillero de Investigación Harambee Usawa.
Afirma que tiene muchos recuerdos de su niñez, el más representativo es el de su paso por la Escuela Yemayá, nombre con que se reconoce a la diosa madre de todas las divinidades en el África, en donde fortaleció su identidad afrocolombiana, y que se convirtió en su impulso para transmitirlo a la juventud.
“Parte de mi lucha ha sido seguir fortaleciendo la identidad afro a través de aspectos como la religión, independientemente a cuál pertenezcamos”, asegura Montaño.
Liderazgo e identidad
Una de las experiencias de liderazgo que más lo han marcado ha sido su paso como consejero de juventud, en la cual contribuyó a la creación de la primera agenda de juventud étnica de negros, afro, raizales y palenquero en Bogotá.
Valora el paso que tuvo por dos semilleros de investigación: Afrolorquianos y Harambee Usawa. “Este último ha sido una parte importante en mi vida porque ha marcado un paso de liderazgo, de creación, de confianza, de interpretación de mis raíces y de empoderar a jóvenes”.
La lucha de Marlon se centra, entre otros objetivos, en abrirle campo a la diversidad sexual y de género. “Tenemos presente que la mujer afro, la mujer en general, es la base de nuestras civilizaciones; entonces, obviamente, parte de lo que buscamos es seguir fortaleciendo esa identidad”.
A la hora de hablar de identidad, es inevitable fijarse en su apariencia impecable; su forma de vestir es una declaración política de su ser afrocolombiano. “Lo llevo en cada prenda y forma de vestir; revelo mi ser a través del turbante, de los collares y de la ropa”.
Proyectos en marcha
A futuro, Montaño anhela contar con su propia sede para instalar la Casa de Harambee (expresión que significa “todos juntos”) para promover el fortalecimiento identitario de las niñas, niños y adolescentes de su comunidad.
Adicionalmente, con su semillero de investigación dicta, en cuatro colegios del Distrito, la que denomina “Cátedra de Estudios Afrocolombianos”, y lleva a cabo la celebración de los premios ´Mujer Sankofa´, en el marco de la conmemoración del Día de la Mujer Afrolatina, Caribeña y de la Diáspora, que este año tuvo lugar el 25 de julio. “Es un reconocimiento a la mujer que rompe barreras y abre caminos”.
La voz de Marlon Montaño es un eco de resistencia y esperanza que atraviesa generaciones. Su trabajo no solo reivindica la historia y el orgullo afrocolombiano, sino que siembra en la ciudad una semilla de unidad, respeto y dignidad. Con cada proyecto, palabra o actuar, Marlon nos recuerda que Bogotá es más grande cuando abraza su diversidad, y que el verdadero sentido de pertenencia se alcanza cuando todas las identidades reflejan la Bogotaneidad.