Gobierno de lo cotidiano
Cuando envejecer también significa seguir haciendo comunidad
600 personas mayores se beneficiaron con espacios de actividad física, recreación y encuentro impulsados por la Alcaldía de Rafael Uribe Uribe, fortaleciendo sus lazos y manteniendo viva la historia de sus barrios.
600 personas mayores de Rafael Uribe Uribe hacen parte de 20 grupos que se reúnen para bailar, hacer ejercicio, conversar y compartir.

600 personas mayores son beneficiarias de Proyecta Local - Presupuestos Participativos.   Fotos: Alexandra Casas.

Alexandra Casas Jiménez
27 de Agosto de 2026

“Si encuentro un abuelito triste en mi barrio, de una lo alegraría y lo llevaría a mi grupo. Aquí recibimos a toda persona mayor para que se sienta viva, que se sienta activa”.Beiba Castro Castro

Beiba Castro Castro lleva 66 años viviendo en La Merced Sur, en la localidad de Rafael Uribe Uribe. Durante buena parte de su vida trabajó haciendo ladrillos en los chircales. Hoy, a sus 84 años, sigue madrugando, reuniendo vecinas y vecinos, organizando actividades y moviéndose al ritmo de la música. Es lideresa de un grupo de 55 personas mayores y tiene claro que envejecer no significa quedarse quieta.

Como ella, 600 personas mayores de los sectores de Marruecos y Diana Turbay hacen parte de 20 grupos que se reúnen para bailar, hacer ejercicio, conversar y compartir. Son habitantes de 14 barrios de la localidad que encontraron en estos espacios algo que va más allá de la actividad física: un lugar para encontrarse, activarse y seguir haciendo parte de su comunidad.


Más que ejercicio: un espacio para encontrarse

Durante un evento de la alcaldía local, recibieron una sudadera deportiva que los identifica como grupo. Puede parecer una prenda sencilla, pero para Beiba tiene otro significado: “Eso ha sido un incentivo muy bonito para las personas mayores”.

La entrega hace parte de una iniciativa surgida de Proyecta Local - Presupuestos Participativos, que contempla actividades como yoga, aeróbicos y zumba, además de espacios para juegos tradicionales como parqués, ajedrez y polirrana. A lo largo del proyecto se desarrollan 960 sesiones y se entregan elementos para acompañar las actividades físicas y recreativas.

Para la alcaldesa local, Diana Carolina Sánchez, escuchar a quienes habitan la localidad es fundamental para que las decisiones respondan a necesidades reales.

“Desde la alcaldía local queremos acompañar los procesos que nacen de las comunidades, especialmente cuando son ellas mismas las que se organizan, participan y proponen. La inversión destinada a esta iniciativa es de $137.448.000 y busca que las personas mayores tengan espacios para mantenerse activas, compartir, fortalecer sus vínculos y aportando a la vida de sus barrios”.

Y eso es justamente lo que ocurrió con esta iniciativa en Rafael Uribe Uribe: una necesidad desde los barrios terminó convertida en encuentros semanales, actividad física, espacios de recreación y una dotación que hoy llevan puesta cientos de personas mayores.


La edad no borra las ganas de participar

 

Iniciativa surgida de Proyecta Local - Presupuestos ParticipativosDurante la jornada, la música se mezcló con las conversaciones, los bailes y las sonrisas. Hubo almuerzo, actividades artísticas y, sobre todo, un espacio para reconocer a quienes durante años han ayudado a construir la vida de sus barrios.

Para Diana Parada, directora de Gestión Local de la Secretaría Distrital de Gobierno, estas actividades tienen un valor que va más allá de la actividad programada: “Escuchar a las personas mayores es fundamental para conocer sus necesidades y encontrar, junto con ellas, respuestas que mejoren su vida cotidiana. Estos espacios nos permiten acompañar sus procesos”.

Ese enfoque también hace parte de una manera de gobernar la ciudad. El alcalde mayor Carlos Fernando Galán ha insistido en la importancia de fortalecer el trabajo con las comunidades desde cada localidad y de llevar las acciones de la administración distrital a los territorios, donde las necesidades se conocen de primera mano.

Para Beiba, sin embargo, todo se resume en algo mucho más sencillo: tener razones para salir de casa. “Tenemos edad adulta, grande, y tenemos la experiencia de la vida”. Y después vuelve a hablar de sus compañeros, de los grupos, de las actividades y de ese vecino que algún día podría estar solo y necesitar que alguien lo invite a salir.

Beiba sigue haciendo precisamente eso: encontrarse con otras personas y recordarles que todavía hay mucho por bailar, aprender y compartir. Porque una vejez digna, como ella misma lo dice, también consiste en sentirse activa, sentirse útil y saber que todavía se tiene algo que aportar a la comunidad.

“Vivir activa es el motor de mi vida”.

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