Recorriendo la Bogotaneidad Engativá
Engativá, antigua “Tierra del Sol”, es una localidad con raíces muiscas y gran riqueza histórica, cultural y ambiental. Hoy combina tradición y modernidad en sus 332 barrios. Desde la Secretaría de Gobierno trabajamos por su desarrollo, convivencia y cuidado del territorio.
Engativá es una de esas localidades que guarda en sus calles, parques y recuerdos una mezcla viva entre el pasado y el presente. Su historia comienza mucho antes de que Bogotá fuera ciudad. De hecho, alguna vez fue conocida como “La Puerta del Sol”, un nombre que evoca su origen ancestral.
La palabra “Engativá” proviene del muisca Ingativa, que significa “Tierra del Sol” o “Señor de lo ameno o sabroso”. Este territorio fue habitado por comunidades indígenas que se asentaron cerca del antiguo río Funza, hoy río Bogotá, y fue reconocido como resguardo indígena. Con la llegada de la Colonia, en 1683, se fundó allí una parroquia propia, lo que marcó un nuevo capítulo en su historia.
Hasta 1954, Engativá fue un municipio independiente. Sin embargo, ese año se integró al entonces Distrito Especial de Bogotá, y con el paso del tiempo comenzó a transformarse. En 1969 llegaron el acueducto y los servicios de salud, elementos clave para su urbanización. Así, lo que alguna vez fue un pueblo a las afueras de la ciudad, se convirtió en una localidad pujante y en constante crecimiento.
Hoy en día, Engativá es una de las localidades más grandes y pobladas de Bogotá. Está conformada por 332 barrios y cuenta con espacios emblemáticos que hacen parte del día a día de sus habitantes y del imaginario de toda la ciudad. Allí se encuentran lugares como el Parque La Florida, uno de los pulmones verdes de Bogotá; el Jardín Botánico, dedicado a la investigación y conservación de la flora; y el Museo de Arte Contemporáneo Minuto de Dios, un referente cultural del occidente de la ciudad.
Pero Engativá también es memoria y tradición. En su corazón se encuentra el Santuario del Señor de los Milagros, lugar de peregrinación para muchas personas que llegan a agradecer o pedir favores con devoción. Además, conserva un patrimonio natural invaluable: tres humedales urbanos —Juan Amarillo, Jaboque y Santa María del Lago— que no solo albergan gran biodiversidad, sino que también regulan el clima y actúan como espacios educativos, recreativos y de contemplación.
Aunque hoy en día el río Bogotá ya no se ve como antes, no hace muchas décadas era un lugar de encuentro y disfrute. En sus aguas, la gente solía nadar o pescar especies como la sardinata, el capitán y la trucha, compartiendo en familia o entre vecinos.
Desde la Secretaría Distrital de Gobierno, trabajamos para que Engativá siga siendo un territorio de oportunidades, encuentro y desarrollo. Impulsamos proyectos que fortalecen la convivencia, promueven el cuidado del entorno y valoran la identidad local.
Porque la Bogotaneidad también se construye desde nuestras localidades. Crecer juntas y juntos, reconociendo lo que somos y cuidando lo que tenemos, es la mejor manera de proyectar una ciudad más humana y conectada con su historia.
Te invitamos a seguir recorriendo Bogotá y descubriendo la riqueza de cada una de sus localidades.