Fechas conmemorativas
Cuidar con amor y transformar vidas: la historia de Horacio, Zulma y Óscar
Este 24 de julio se conmemora el Día Nacional del Cuidador o Asistente Personal, una fecha que nos recuerda la importancia de reconocer a las mujeres y hombres que ejercen esta importante labor.
Día de la persona cuidadora

Foto: Alejandro Zuluaga

Carlos Mario Ríos
24 de Julio de 2026

Bogotá, julio 24 de 2026. Óscar Eduardo es un hombre de 33 años con discapacidad intelectual. Entre sus cualidades más notorias están su amplia capacidad de hacer amigas y amigos, además de su impecable orden. Apenas se levanta, lo primero que hace es organizar su cama, tomar un baño, escoger su ropa y vestirse. Desde pequeño aprendió a ser una persona autónoma en sus actividades gracias al ejemplo y lecciones de su madre Zulma Sánchez y Horacio Altamar, su padre, quienes también son las personas que lo cuidan con esmero.

El ejemplo de esta pareja es objeto de homenaje y reconocimiento este 24 de abril con el Día Nacional del Cuidador o Asistente Personal. Esta fecha, establecida en la Ley 2297 del 2023, hace un reconocimiento a esta labor de acompañamiento, cuyo valor es reconocido por el Distrito a través de una política pública, acciones recreativas, capacitación para el fortalecimiento productivo y con la oferta de las Manzanas del Cuidado, entre otras acciones.

Un equipo de trabajo

Lo primero que reconocen Zulma y Horacio es que conforman un equipo de trabajo que se complementa para realizar múltiples tareas por el bienestar de su hijo Óscar. Ella se encarga de que la casa funcione para que Horacio y su hijo hagan sus correrías por diferentes puntos de la ciudad.

“Yo permanezco en la casa, mientras mi esposo y mi hijo están en reuniones con otras personas en diferentes localidades. Yo estoy pendiente de los quehaceres del hogar”, expresó la mujer, quien mantiene en perfecto orden y equilibrio su casa de tres plantas en el barrio Alcalá, en Puente Aranda.

Por su parte, Horacio, un hombre barranquillero de sonrisa amplia, inagotable energía y don de gentes, se dedica al trabajo comunitario por las demás personas con discapacidad de la localidad, pero en permanente contacto con su esposa. 

Para esta familia, que también está integrada por David Alejandro, el hijo mayor de la casa, asumir la discapacidad de Óscar fue un proceso “difícil y muy duro”, como lo califica Zulma. “Él creció y empecé a aceptar la situación. Lo llevamos a un colegio para niños con discapacidad y mi esposo salió de trabajar y empezó a enfocarse en el trabajo por Óscar y luego por las otras personas”, expresó.

En efecto, el señor Altamar, una vez terminó su vínculo con la Contraloría General de la República en la década de los noventa, se dedicó al comercio independiente. Entre sus negocios más recordados, está uno de alquiler de lavadoras a domicilio que le sirvió no solo para su beneficio económico, sino para el mejoramiento de la movilidad de Óscar Eduardo.

“Este negocio lo tuvimos hace como ocho años. Y a Óscar le sirvió muchísimo porque, cuando yo no estaba, era quien manejaba el triciclo. Este esfuerzo le permitió mejorar bastante su motricidad”, indicó el padre de familia.

Y no sólo se entendieron como socios en esta empresa, sino en la representación de personas con discapacidad en su localidad, Puente Aranda.

Actividad en instancias de representación

Es frecuente ver a Horacio en compañía de su hijo en todos los espacios de representación de personas con discapacidad en Bogotá, en los que permanecen de martes a viernes. Uno de sus retos lo vivió como representante local en Puente Aranda. Ahora, Óscar es el representante distrital de discapacidad múltiple.

En este sentido, Altamar reconoce que no es muy habitual ver a hombres en tareas de cuidado; sin embargo, esta misión le obligó a “ponerse la camiseta”, frase que se ha convertido en su mantra. 

“¿Qué tantos hombres cuidadores hay? Alrededor de un 20 por ciento de padres están comprometidos como cuidadores, pero hay que activarlos más para que lleguemos a un 50 u 80 por ciento”, manifestó.

En este sentido, agregó que él y su hijo permanecen juntos la mayor parte del tiempo. “Trabajamos fuertemente; no sólo por él sino por todas las personas que tienen esta discapacidad. Esto hace parte de la nueva masculinidad; muchas personas tienden a esconder sus hijos, pero esto no pasó con el mío, y le ha servido mucho porque se relaciona muy bien”, describió.

Y es este tipo de labor la que desea implementar, en un futuro, más allá de las fronteras de lo local para instalarla a nivel nacional. “Esa es la gran proyección: mirarnos a nivel nacional porque se ve que hay falencias. Debemos analizar ese enfoque hacia a la población con discapacidad y a sus cuidadores, que quedó establecido en la ley del cuidador”, puntualizó.

Por el reconocimiento del cuidado

El ejemplo de Horacio y Zulma demuestra que el cuidado es mucho más que una responsabilidad cotidiana: es una labor que construye autonomía, fortalece los vínculos familiares y abre caminos para la participación de las personas con discapacidad en la sociedad. 

En el Día Nacional del Cuidador o Asistente Personal, su historia recuerda el valor de quienes acompañan con dedicación y amor, y la importancia de seguir fortaleciendo políticas y acciones que reconozcan, apoyen y dignifiquen esta tarea esencial, como se hace desde la alcaldía de Carlos Fernando Galán.

Noticias Relacionadas
Especiales
  • Metamorfosis urbana
  • Recorriendo la Bogotaneidad
WhatsappFacebookTwitterLinkedin