Infraestructura
Cuatro espacios renovados para la primera infancia en Engativá
¿Dónde juegan las niñas y los niños de Engativá? Desde ahora, en cuatro espacios públicos transformados en parques pensados para su bienestar y su cuidado. La localidad ya es territorio LAPIS: Lugares Amigables para la Primera Infancia.
Cuatro espacios renovados en Engativá promueven el juego, el bienestar infantil y el cuidado compartido entre instituciones y comunidad.

Engativá renueva cuatro parques para promover el juego, el cuidado y el bienestar infantil, gracias al trabajo conjunto entre empresas privadas, entidades distritales y comunidad.

Sandra Mendoza
15 de Octubre de 2026

Jugar no es perder el tiempo. Es una de las maneras más serias que tiene la infancia de aprender a vivir. Las niñas y los niños resuelven asuntos de Estado de su mundo imaginario en un arenero, negocian tratados de paz en un pasamanos y descubren las leyes de la física cada vez que se lanzan por un resbaladero. Pero hay algo todavía más importante: en el juego se ensaya la convivencia.

Por eso, cuando una ciudad restaura sus parques, está construyendo oportunidades para que la ciudadanía adulta del futuro aprenda a relacionarse.  

Y ahí es donde cobra importancia la estrategia LAPIS (Lugares Amigables para la Primera Infancia). Es una manera de transformar los espacios públicos para que las niñas y los niños pequeños tengan lugares seguros, estimulantes y adecuados para jugar y explorar.

En la localidad de Engativá, esa idea dejó de ser un buen propósito para convertirse en una realidad que se puede recorrer a pie. La localidad estrenó cuatro espacios renovados: el parque Sabanas del Dorado, el parque de la Urbanización Muisca, el parque LAPIS Colsubsidio y la Plaza Fundacional de Engativá Pueblo, en el entorno de EMAÚS.

Cuatro lugares distintos, una misma apuesta: que la infancia tenga dónde jugar y que las familias encuentren en el espacio público un aliado para el cuidado.

 

Para cuidar a niñas y niños hace falta más de una mano

El proyecto LAPIS también deja una lección sobre el trabajo en equipo. Los retos de la primera infancia son muchos; por eso, vale la pena que las instituciones públicas, el sector privado y las organizaciones sociales sumen capacidades, recursos y conocimientos.

En Engativá, esa colaboración reunió a la organización internacional United Way Colombia, la Fundación FEMSA, la Alcaldía Local de Engativá, la Secretaría Distrital de Gobierno, el Sistema Distrital de Cuidado, Micetectura y la comunidad.

Cada actor aporta desde su capacidad: unos impulsan y financian, otros implementan, diseñan o acompañan los procesos, y las entidades públicas unen esfuerzos para que las iniciativas puedan materializarse. La comunidad, por su parte, conoce el territorio y sabe mejor que nadie cómo se vive y cómo podría disfrutarse cada espacio.

La Secretaría Distrital de Gobierno ha apoyado la coordinación entre entidades y los trámites de autorización y permisos requeridos. Esa tarea, aunque no siempre se vea en una fotografía inaugural, resulta fundamental para que las buenas ideas puedan convertirse en lugares reales.

En 2026, Engativá fue reportada como la primera localidad en materializar, con recursos del Fondo de Desarrollo Local, la dotación de una Manzana del Cuidado. En ese contexto, LAPIS amplía la mirada: el cuidado no debe quedarse encerrado entre las paredes de una casa, también debe salir a la calle, instalarse en el parque y hacerse visible en la vida cotidiana.

 

Se nombraron guardianas y guardianes: porque un parque no se cuida solo

Hay una pregunta que conviene hacerse después de cortar la cinta y tomar la fotografía: ¿quién cuidará de estos espacios cuando termine la inauguración? Porque mantenerlos vivos es el verdadero desafío.

Ahí entran las guardianas y los guardianes de los parques: personas de la comunidad que se comprometen a hacer seguimiento al cuidado de estos lugares, promover su buen uso e incentivar entre residentes y visitantes una relación respetuosa con el espacio público.

Ser guardián o guardiana no significa reemplazar las obligaciones de las entidades distritales ni asumir funciones de vigilancia para las que no se tiene competencia. Significa convertirse en un puente entre la comunidad y las instituciones, ayudar a que las necesidades del parque sean escuchadas y animar a que su uso sea respetuoso, incluyente y seguro.

 

Una responsabilidad compartida por el bienestar de la infancia

La alianza entre la Fundación FEMSA, United Way Colombia y los actores distritales y comunitarios demuestra que distintas capacidades pueden encontrarse alrededor de un propósito común: mejorar las condiciones de vida de las niñas, los niños y sus familias.

Porque cuando el sector público, el privado y la sociedad civil trabajan juntos, el resultado puede ir más allá de una obra. Puede fortalecer el tejido social y demostrar que el bienestar de la infancia es una responsabilidad compartida. 

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