Foto de la Secretaría Distrital de Gobierno
Una de las grandes apuestas del Distrito, en el marco de una gestión más social que beneficie a los diferentes grupos poblaciones que la habitan, es vincular a la comunidad indígena Emberá en el proceso de garantía de sus derechos, de retorno a sus lugares de origen y en el de integración a la dinámica de la capital.
Una de las grandes apuestas del Distrito, en el marco de una gestión más social que beneficie a los diferentes grupos poblaciones que la habitan, es vincular a la comunidad indígena Emberá en el proceso de garantía de sus derechos, de retorno a sus lugares de origen y en el de integración a la dinámica de la capital. Y un aspecto muy importante es reivindicar el gran legado sociocultural que le puede brindar esta etnia a una Bogotá pluriétnica y diversa.
Inicialmente, es importante resaltar que, en esta comunidad, existen diferentes expresiones y tendencias sociales y culturales que han dado lugar a la existencia de dos grupos principales: Los Dobida, o Embera del río; y los Eyabida (habitantes de montaña) que, a su vez, se subdividen en Katío y Chamí.
En los Dobida, el río es quien marca sus actividades: construyen sus viviendas a orillas de éste y la pesca es una de sus actividades económicas principales. Además, se distinguen por el uso de pintura en sus rostros y cuerpos para expresar su sentir. Por su parte, entre los Eyabida se presenta una preferencia por la iglesia católica y por las instrucciones orales de sus mayores.
El pueblo Emberá, en general, se ha extendido por los departamentos de Chocó, Risaralda, Valle, Cauca, Nariño, Caldas, Quindío, Antioquia, y Putumayo. Tienen una de las poblaciones más numerosas del país con 182.335 personas, de acuerdo con el censo del DANE de 2018; además, representan el 9,7% de los 1.905.617 encuestados que se autorreconocieron como indígenas en este proceso de empadronamiento.
El Jaibaná es un personaje que tiene gran trascendencia en su cultura. Esta figura representa a la autoridad y al médico de la comunidad. Así mismo, se le reconoce su facultad para establecer comunicación con los espíritus a través de ritos en el que utiliza bebidas ancestrales a base de plantas como el pilde.
Su actividad económica se fundamenta en la pesca, la caza, la recolección y la agricultura. Sus principales productos son el maíz, plátano, café, cacao, chontaduro, fríjol y caña de azúcar.
Su lengua materna es el Emberá, que es una de las 65 indígenas reconocidas en el país. Igualmente, sus manifestaciones artísticas y culturales tienen a las artesanías, la danza y la música como las expresiones más importantes. Para la espiritualidad Embera es fundamental que la música y el baile acompañen diferentes momentos como rituales de sanación, celebraciones familiares y para pedir buenos resultados en sus acciones y proyectos.
A pesar de esta gran riqueza cultural, los Emberá han sido un pueblo muy afectado por factores externos, siendo la violencia la principal causa. La presencia de grupos armados ilegales en sus territorios los ha obligado a desplazarse a otros lugares, como ocurre actualmente en Bogotá, en donde hoy permanecen, en cuatro albergues y en el Parque Nacional, 1.998 mujeres, hombres, jóvenes e infantes.
La administración, en los últimos años, los ha acompañado con una inversión superior a los 18.500 millones de pesos para solucionar gran parte de sus requerimientos; así mismo, en estos primeros meses de gestión del alcalde Carlos Fernando Galán, se han brindado más de 4.700 atenciones en salud y se han vinculado más de 700 niños a diferentes colegios del Distrito para recibir educación con enfoque étnico y diferencial, entre otras acciones.
El gran reto, hoy, es poner en marcha la ruta de integración local, que avanza en su diseño junto con la Alta Consejería de Paz, Víctimas y Reconciliación y brindarle, a esta comunidad, condiciones de vida dignas y sin estigmatización.