“Bogotá es mi segundo hogar”: María Inés Reina, mujer de la etnia indígena Los Pastos

María Inés Reina, mujer de la etnia indígena Los Pastos

María Inés Reina labora desde 2016 en la Secretaría de Gobierno; proveniente del resguardo de Pastas, en el departamento de Nariño, es una mujer orgullosa de poder servir a las comunidades étnicas y hacerlas sentir escuchadas.


María Inés Reina, mujer indígena de la comunidad Los Pastos, originaria del sur de Nariño, se siente profundamente agradecida por hacer parte de la Subdirección de Asuntos para Comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras de la Secretaría Distrital de Gobierno, y hace parte de esa Bogotá diversa y étnica que no siempre es visible
Carlos Mario Ríos

Bogotá, junio 18 de 2025. María Inés Reina, mujer indígena de la comunidad Los Pastos, originaria del sur de Nariño, se siente profundamente agradecida por hacer parte de la Subdirección de Asuntos para Comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras de la Secretaría Distrital de Gobierno de Bogotá. Como antropóloga, destaca que ha sido enriquecedor “conocer y reconocer otras historias, otras vidas y otras vivencias que aportan a la construcción de esta capital”.

María Inés hace parte de esa Bogotá diversa y étnica que no siempre es visible. Nació en el municipio de Aldana, muy cerca de la frontera con Ecuador, recibida por una partera en la casa de su abuela. Antes de llegar a la capital, vivía en el Resguardo Indígena de Pastas y trabajaba en una de las emisoras entregadas por el Ministerio del Interior a los pueblos indígenas del país.

“Hacíamos parte de la emisora indígena La Voz de los Pastos; hacíamos programas radiales, locución, teníamos invitados y resaltábamos nuestra identidad cultural a través de la música y los intérpretes de la región. Era como darles valor a los artistas de nuestra tierra”, recuerda con nostalgia.

“Escuchar a la población étnica hace la diferencia”

En 2005, María Inés llegó a Bogotá con el sueño de convertirse en antropóloga. Aquí se vinculó al Distrito, formó una familia junto a su esposo y hoy vive en Sibaté con sus tres hijos. Ingresó a la Secretaría Distrital de Gobierno en 2016, inicialmente como auxiliar administrativa en la Casa del Pensamiento Indígena, y gracias a su desempeño, pasó a integrar el equipo de atención a comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras.

“Al principio estuve en Ciudad Bolívar, orientando a la comunidad en temas como empleabilidad y elaboración de hojas de vida. También realizamos talleres de enfoque diferencial étnico para servidores públicos. Muchas veces, lo que la población necesita es ser escuchada. Si los saludas, les das una palabra de aliento y los escuchas, haces la diferencia”, afirma.

Más adelante fue trasladada al punto de atención en Usme y, en 2022, se integró al equipo encargado del seguimiento a políticas públicas étnicas, junto a Edwin Caicedo. “Empezamos a hacer seguimiento a temas de política pública y concertación de acciones afirmativas con los sectores”. Actualmente también apoya temas administrativos, los cuales considera que no siempre son suficientemente valorados.

“Bogotá me ha dado empleo y proyección profesional”

María Inés recuerda con emoción sus primeros días en la ciudad: “Me sentí acogida desde que llegué a la Universidad Nacional a estudiar antropología. Era una muchacha de campo, que no conocía ninguna ciudad. Me perdí muchas veces y no sabía ni cruzar la calle. Sin embargo, Bogotá me ha dado empleo, me ha dado de comer. Son muchas cosas”, expresa.

A partir de 2007, su comunidad inició un proceso de organización en Bogotá que ha crecido significativamente. Actualmente, el pueblo Pasto tiene presencia en casi todas las localidades del Distrito, con mayor concentración en Suba, Ciudad Bolívar y Bosa. Hoy cuentan con un cabildo indígena reconocido por el Ministerio del Interior.

Sobre la ciudad, destaca que “cuenta con espacios excelentes para conocer, caminar y reconocer lo que era la Bogotá de antes”. Menciona con entusiasmo la oferta cultural, los museos y los barrios llenos de historia que muchas personas aún desconocen. “Bogotá, para mí, es mi segunda casa, mi segundo hogar”, afirma con orgullo.

Y aunque reconoce que ha recibido mucho de la ciudad, también resalta lo que su pueblo ha entregado a Bogotá: “Nuestro territorio está donde estemos. Siempre llevamos nuestros conocimientos, saberes, costumbres y cultura: desde la alimentación y el vestuario, hasta la música y nuestra organización como cabildo”. Su comunidad, además, forma parte del Consejo Consultivo para los Pueblos Indígenas, creado mediante el Decreto 612 de 2015.

“Los Pastos estamos en un proceso de revitalización de nuestra lengua”

De su etnia, María Inés destaca su carácter binacional, enraizado también en el lado ecuatoriano de la frontera. Aunque el pueblo Pasto del Ecuador conserva su idioma originario, en Colombia el proceso fue diferente.

“Lastimosamente, nosotros sufrimos más la colonización y perdimos nuestro idioma. Pero hoy estamos en un proceso de revitalización de nuestra lengua”, explica.

Agrega que, históricamente, su pueblo aprendió el kichwa, una lengua que consideran bella y que se mezcló con el idioma de Los Pastos y el español. “Eso hace que nos identifiquen por nuestro ‘cantadito’, muy característico de nuestra población”, concluye con una sonrisa.

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24/06/2025