Barrios Unidos: cuidar el espacio para que no se repita

Fotografía - Miguel Ariza (OAC)

Fotografía - Miguel Ariza (OAC)


Porque lo que hoy se muestra como espacio recuperado, limpio y con color, hace no tanto era otra cosa
Justin Cats

Hay territorios que no se entienden desde un escritorio. Hay que pisarlos. Mirarlos sin filtro. Escucharlos incluso cuando incomodan. Por eso para el subsecretario de Gestión Local, Eduardo Garzón, recorrer los puntos críticos recuperados de Barrios Unidos fue ejercicio dónde pudo hablar con la comunidad y escuchar todo lo que tienen que decir sobre su localidad.

Porque lo que hoy se muestra como espacio recuperado y limpio, antes era consumo y basura acumulada, como si el abandono también se pudiera apilar, era el ruido silencioso del desorden que termina volviéndose paisaje.

Donde antes había ruido, ahora hay conversación

El recorrido arrancó con una lectura honesta del territorio. Sin romantizar. Sin esconder. Alta presencia de habitantes de calle con dinámicas de permanencia, expendio de sustancias psicoactivas, carreteros usando mal el espacio, puntos críticos de arrojo de residuos que parecían imposibles de desmontar, carros parqueados donde no debían estar y un entorno deteriorado.

Lo interesante no es el diagnóstico. Es lo que pasó después. La intervención no llegó como una acción aislada ni como una foto para mostrar resultados rápidos. Llegó en fases. Con intención. Con método.

Primero, el control. Operativos conjuntos, presencia institucional, decisiones incómodas pero necesarias para empezar a ordenar lo que estaba desbordado.

Luego, el ambiente. Pintura, muralismo, limpieza. No como maquillaje, sino como mensaje: este lugar importa. Y cuando un lugar importa, cambia la forma en que se habita.

Después, la cultura. Pedagogía. Conversaciones con comerciantes, con vecinas y vecinos, con quienes habitan el espacio todos los días. Porque ninguna intervención se sostiene si la gente no la hace suya.

Y finalmente, lo más difícil: la sostenibilidad. Mantener. Volver. Insistir. No soltar.

El verdadero cambio no es el color, es la apropiación

A medida que avanzaba el recorrido, lo que más pesaba no eran los muros pintados ni las calles despejadas. Era la gente.

Comerciantes que decidieron dejar de normalizar el desorden. Vecinos que pasaron de esquivar el problema a enfrentarlo colectivamente. Instituciones que entendieron que esto no se trata de llegar, sino de quedarse.

La transformación, en realidad, no está en la superficie. Está en ese momento en el que alguien vuelve a usar un espacio que antes evitaba. En la conversación que reemplaza al miedo. En la decisión, casi invisible pero poderosa, de cuidar lo que ya no se quiere perder.

Cerrar el recorrido, abrir la conversación

El recorrido terminó en la alcaldía local, pero no como un cierre protocolario. Fue más bien una pausa necesaria para escuchar.

Comunidad, comerciantes y actores del territorio se sentaron a hablar. A decir lo que funciona y lo que todavía falta. A reconocer avances sin dejar de exigir continuidad. A reconstruir algo que en estos procesos es igual de importante que cualquier intervención física: la confianza.

Allí también hubo un gesto simbólico, pero significativo. El reconocimiento a quienes transformaron estos puntos. Porque detrás de cada espacio recuperado hay personas que decidieron no rendirse ante el deterioro.

Lo que viene: sostener lo que ya empezó

Si algo dejó claro este recorrido es que el reto no era intervenir. Era sostener.

Barrios Unidos hoy muestra que sí se puede avanzar hacia entornos más seguros, organizados y ambientalmente responsables. Pero también deja una advertencia silenciosa: sin corresponsabilidad, todo puede devolverse.

Por eso, más que celebrar el resultado, este recorrido pone sobre la mesa una pregunta ¿qué estamos dispuestos a hacer, como ciudad, para no volver atrás?

Porque recuperar el espacio público es, en el fondo, recuperar la relación que tenemos con él. Y eso —como se sintió en cada paso de este recorrido— no lo hace solo la institucionalidad. Lo hace la gente. 

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05/05/2026