Intervención a espacio público en el barrio Luna Park
Tras 20 años de abandono, en el barrio Luna Park se inicia la recuperación de un punto crítico de basura para devolverle vida y dignidad a este espacio público.
A veces la transformación de una ciudad no comienza con un gran anuncio ni con una obra monumental. Empieza con algo más sencillo: una conversación con los vecinos, una caminata por el barrio o la decisión colectiva de impulsar la recuperación del espacio público en lugares que durante años parecieron perdidos.
En la localidad de Antonio Nariño, ese proceso comenzó en una esquina conocida por muchos habitantes: la rotonda de la carrera 24 con calle 11 sur, en el barrio Luna Park. Durante más de 20 años, este punto se convirtió en un lugar de disposición inadecuada de residuos, donde terminaban escombros, basura y hasta materiales peligrosos que ponían en riesgo la salud de quienes viven cerca.
Punto crítico que buscamos transformar
La recuperación de este lugar es hoy el resultado de un trabajo en equipo de la Alcaldía de Bogotá y la comunidad que se han sumado para devolverle dignidad a este espacio público.
La alcaldesa local, Luisa María Ramírez Riascos, explicó que el proceso ha requerido acciones constantes en el territorio.
“Nos encontramos en un punto crítico de la localidad de Antonio Nariño por la mala disposición de residuos. En aproximadamente cuatro meses hemos realizado más de 30 actividades entre sensibilización, intervenciones y comparendos a quienes infringen la norma. Aquí la corresponsabilidad con la ciudadanía es fundamental”, señaló.
Durante las jornadas también se han encontrado jeringas, material médico y residuos provenientes de algunos establecimientos comerciales, elementos que representan un riesgo sanitario para la comunidad.
Por esta razón, la administración local avanza en procesos sancionatorios contra establecimientos ya identificados que estarían realizando una disposición indebida de residuos.
La recuperación se construye en colectivo
Esta intervención busca fortalecer la corresponsabilidad ciudadana en el cuidado del entorno. “La recuperación de estos espacios demuestra que la ciudad se construye de manera colectiva. Aquí hay un trabajo conjunto entre las entidades del Distrito y la comunidad. La corresponsabilidad es fundamental: cuidar el espacio público es una tarea compartida que nos permite tener barrios más seguros, más limpios y dignos para todos”, destacó el subsecretario de Gobierno, Eduardo Garzón.
También subrayó que estas intervenciones hacen parte de la apuesta del alcalde mayor Carlos Fernando Galán, para recuperar entornos urbanos, mejorar la convivencia y proteger el espacio público en las localidades.
De basurero a zona verde
El proceso ha requerido semanas de trabajo técnico y operativo. Durante mes y medio, equipos de limpieza han realizado jornadas de recolección de residuos dos y hasta tres veces por semana, acompañadas por operativos con la Policía Metropolitana de Bogotá para imponer comparendos a quienes arrojan basura en el lugar.
Gran parte del problema proviene de prácticas informales: carreteros que separan materiales reciclables en el sitio y dejan el resto de los residuos en la vía, o ciudadanos que pagan para que escombros de obras domésticas terminen abandonados en este punto.
Ahora, la intervención busca recuperar ambientalmente la zona, que hace parte de la ronda de un río y, por lo tanto, tiene restricciones de intervención.
El plan es:
• Limpieza y retiro de residuos acumulados.
• Relleno del área con tierra negra para recuperar el terreno.
• Siembra de cobertura vegetal (pasto) para restaurar la zona verde.
Para lograrlo, ya se han dispuesto 3 volquetas de sustrato (tierra negra) con apoyo de la UAESP, mientras se gestionan más materiales para completar la intervención.
Sensibilización y control
La intervención no termina con la limpieza. Por eso, cada semana se realizan jornadas de sensibilización con habitantes, comerciantes y carreteros, además de operativos de control para evitar nuevas disposiciones ilegales. El llamado principal es a la conciencia colectiva.
Según el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, arrojar residuos o escombros en el espacio público puede generar una Multa General Tipo 4, que en 2026 supera los 930.000 pesos.
Porque cuando un punto crítico se interviene, no solo cambia una esquina, también puede cambiar la manera en que un barrio se relaciona con su entorno. Y en Antonio Nariño, ese proceso ya está en marcha.