Foto: Secretaría de Gobierno
Se fortalecen habilidades para transformar conflictos comunitarios mediante juegos, diálogo y pedagogía lúdica en las 20 localidades de Bogotá.
La Casa Zipa, en la localidad de La Candelaria, fue el escenario donde 18 profesionales del Equipo Territorial de la Dirección de Convivencia y Diálogo Social participaron en el primer encuentro lúdico-pedagógico denominado ¡Compa, venga! Lleguemos a acuerdos. A través de una metodología participativa, aprendieron a identificar problemáticas, causas y efectos de los conflictos y tensiones que se presentan en las comunidades, con el propósito de transformar el conflicto mediante acciones inspiradoras que contribuyan a dar soluciones a las diversas problemáticas de las 20 localidades donde hacen presencia día a día.
Este primer encuentro se desarrolló en tres fases. La primera, denominada Introduciéndonos a los acuerdos, permitió a los profesionales acercarse al tema mediante el juego y una actividad llamada “sopa de piedra”. Esta experiencia les permitió comprender que, en las comunidades y en las mesas de trabajo, siempre se actúa desde el rol de mediador.
Posteriormente, a través del Baile de los acuerdos, se invitó a las y los participantes a identificar la problemática a abordar. Con la música como aliada y apelando al despertar de los sentidos, esta fase evocó recuerdos de la niñez, permitiendo que la alegría y la risa se convirtieran en vehículos para nuevos aprendizajes.
La segunda fase, Comprendiendo los conflictos, permitió a los asistentes reconocer las características del conflicto y la mediación, e identificar un elemento adicional: la violencia. Este es uno de los principales retos que deben enfrentar los profesionales territoriales, quienes están llamados a desescalar los contextos de tensión. Para ello, se trabajó con juegos de rol en los que debían identificar una problemática y construir soluciones desde un enfoque de cultura de paz.
Finalmente, en la tercera fase, Delineando acciones inspiradoras, se trabajó con la herramienta del árbol del conflicto para identificar causas y efectos, lo cual permitió trazar acciones inspiradoras orientadas a transformar las conflictividades presentes en los territorios.
Este proceso es clave para el trabajo diario de nuestros profesionales. Ellos deben contar con el conocimiento necesario para transformar los conflictos, es decir, para humanizarlos mediante la escucha activa, la comunicación asertiva y la búsqueda de soluciones que contribuyan a desescalar la violencia que pueda surgir en las mesas de trabajo o en los encuentros comunitarios. Esta experiencia permitió cambiar el “chip” sobre lo que entendemos por conflicto, aportando a la construcción de mejores condiciones y a la creación de una ciudad más habitable.
Para Carlos Humberto González, director de Diálogo y Convivencia:
“Todas estas herramientas y conocimientos que brindamos a los equipos tienen como propósito que los profesionales territoriales puedan implementarlos en las comunidades. Es un ejercicio diferente que venimos adelantando desde la Dirección: una apuesta lúdica mediante la cual estamos transformando nuestra pedagogía, para que todas las personas —comunidades, participantes, funcionarios y contratistas— accedan a nuevas herramientas y fortalezcan sus habilidades y capacidades para afrontar tensiones, gestionar sus emociones y emprender acciones inspiradoras que ofrezcan soluciones reales a sus problemáticas, desde el diálogo como una herramienta de transformación de los conflictos.”