Infraestructura

El fin de 40 años de espera en Juan Pablo II

  • Foto panorámica de la localidad de Ciudad Bolivar visto desde lo alto de una montaña

    Ladrillo a ladrillo, familias provenientes del Tolima, Boyacá y Cundinamarca llegaron entre las décadas de 1970 y 1980 a colonizar las laderas de lo que hoy es la parte alta de la localidad de Ciudad Bolívar, levantaron mucho más que cuatro paredes: construían un futuro.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de una pareja de personas mayores caminando sobre una de las nuevas vías pavimentadas

    Pero ninguna herramienta habría sido suficiente sin otra igual de poderosa: la organización comunitaria. El barrio se legalizó, recibió su nombre tras la visita del entonces Papa Juan Pablo II en 1986, y poco a poco fueron llegando los servicios públicos, pero el progreso no llegó por completo de un día para otro, habían esperado por más de 40 años la pavimentación de sus vías. 

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de tres personas dos mujeres y un hombre sonriendo

    La unidad más precisa para medir el éxito de los 17 segmentos viales entregados: la sonrisa. El pavimento suma metros, claro, pero también resta tiempo, polvo, tropiezos y uno que otro madrazo cuando la lluvia convertía la calle en una pista de patinaje. Por eso, cuando la localidad estrena vías, no solo cambia el paisaje; cambia el ánimo, y termina siendo, al final, una inversión en tranquilidad.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de un adulto tomando la mano de su hijo caminando por uno de los nuevos tramos pavimentados

    Hay una idea equivocada que durante años ha permanecido en el imaginario colectivo de quienes habitan la localidad: creer que Bogotá empezaba después de bajar la loma. Por eso muchos dicen: "Voy para Bogotá", como si Ciudad Bolívar quedara en una ciudad vecina.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto panoramica de Ciudad Bolívar y el TransmiCable

    Las calles pavimentadas tienen la mala costumbre de desmentir esas ideas, porque acortan distancias. La facilidad para desplazarse acerca la casa al TransMiCable, y el TransMiCable al futuro Metro. Ahora que esas pocas cuadras dejarán de sentirse como una travesía, también desaparecerá esa vieja frase de "voy para Bogotá", porque, al fin y al cabo, nunca estuvieron por fuera de ella. Son parte esencial de su historia, su presente y su futuro.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de la comunidad del barrio Juan Pablo II de Ciudad Bolívar

    En Juan Pablo II los 488 años de Bogotá llegaron con una virtud que pocas celebraciones consiguen: cambiarles la rutina a quienes recorren sus calles todos los días. En la localidad, con una inversión de 3.105 millones, fueron intervenidos 2.350 m2 entre calzadas y espacio público

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de un perro acostado tranquilo en una de las nuevas aceras del barrio

    Si se echa la pasadita por Juan Pablo II vale la pena tomar el TransMiCable y llegar hasta el Mirador del Paraíso. Allí se dará cuenta que en Ciudad Bolívar cualquier excusa es buena para llenar de arte sus calles. Barbas, la celebridad del barrio, es un perro criollo que ha alcanzado un privilegio reservado para muy pocos: que le hagan retratos en vida.  Lo más curioso es que parece haberse acostumbrado a la fama.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de dos funcionarios de la localidad y la SDG acompñando la felicidad de cuatro personas mayores vecinos del barrio

    Desde la administración de Carlos Fernando Galan el reto es darle solución a los rollos legendarios (problemáticas que en pasadas administraciones no se han podido resolver) y acortar una distancia mucho más difícil de medir: la que durante años hizo sentir a muchos habitantes de Ciudad Bolívar que Bogotá empezaba en otra parte.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
Sandra Mendoza
10/08/2026

Hubo un tiempo en que Juan Pablo II no aparecía en los mapas, pero ya existía para las personas que decidieron echar raíces en la montaña. No había calles; había trochas. No había andenes; había barro. La pica, la pala y el azadón dejaron de servir únicamente para trabajar la tierra. Con ellas se abrieron caminos y se alzaron casas. 

Esta fotogalería retrata la paciencia de quienes nunca dejaron de creer que ese pedazo de montaña también podía llamarse hogar.

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