Seguridad y Convivencia
Desmovilización

Desde el año 2002 han llegado a Bogotá más de 4.500 excombatientes junto con sus familias. Desde aquel momento, muchas de estas familias han decidido construir su vida en la capital del país. Entre ellas se cuentan cerca de un centenar que encontraron la oportunidad de hacerse a una vivienda en venta de remate en la Ciudadela Santa Rosa.
Allí se instalaron en el propósito de iniciar una nueva vida, aunque en un principio, la comunidad se mostró distante y prevenida. Tocando puertas, haciendo ollas comunitarias, hablando en las tiendas e integrándose a la cotidianidad, poco a poco la población desmovilizada empezó a generar vínculos de vecindad y solidaridad.
Las mujeres crearon la Asociación Nacional de Mujeres por la Paz, Asonmupaz, que no sólo integra a excombatientes, sino también a mujeres desplazadas, cabezas de familia y otras más interesadas en participar activamente en procesos locales para el mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad. A través de Asonmupaz el barrio accedió a talleres dirigidos a todas las familias, a programas de desayunos infantiles y a cineforos, entre otras actividades.
A partir de la relación entre la población desmovilizada de la Ciudadela Santa Rosa y la Secretaría de Gobierno, se impulsó aun más esta experiencia de convivencia y participación ciudadana atendiendo las iniciativas de la comunidad y ampliando la oferta institucional del Distrito.
La comunidad, estimulada por la presencia de los nuevos vecinos, relanzó el proceso de elección de la Junta de Acción Comunal y fueron elegidos inicialmente 4 desmovilizados en proceso de reintegración. Se empezaron a unir fuerzas, a realizar más actividades de integración y a construir con perseverancia un proceso mancomunado de convivencia del cual hacen parte los habitantes originarios del barrio y 120 familias de desmovilizados.
La experiencia de convivencia en Santa Rosa comenzó siendo una contingencia en el proceso de reintegración a la vida civil de varios desmovilizados y sus familias que aprovecharon la oportunidad de adquirir vivienda en la ciudadela y forjaron un proyecto de vida en el encuentro con otros ciudadanos. “Ya somos parte de una comunidad, no sólo somos reincorporados”, dice Edith, líder comunitaria. Y es que el barrio Santa Rosa con sus colores, su biblioteca recién inaugurada, con las cometas surcando los vientos sur orientales y el tesón de sus habitantes, es prueba de un proceso de reintegración auténtico, comprometido y autónomo en el que se evidencia que la reconciliación y la convivencia pueden ser posibles.
Desde la Alcaldía Mayor, se apoya el proceso de la Ciudadela Santa Rosa con el desarrollo permanente de actividades de capacitación para la producción; expresión, creación y recreación; formación en ciudadanía, derechos humanos y resolución de conflictos; formación en pautas de crianza; avance en los temas de memoria, verdad y reparación colectiva; agricultura urbana; actividades no sólo promovidas para excombatientes y sus familias, sino para la totalidad de la comunidad de la Ciudadela.
Los adultos mayores, jóvenes, líderes comunitarios y otros miembros de la comunidad de Santa Cecilia, en asocio con el Programa de atención al proceso de desmovilización y reintegración en Bogotá de la Secretaría de Gobierno, la Organización Internacional para las Migraciones, OIM y la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, CNRR, le dijeron sí a la promoción de la lectura como acto de convivencia y reconciliación mediante la inauguración de una Biblioteca Comunitaria con sede en la Junta de Acción Comunal del barrio Santa Cecilia, en la localidad de Usaquén.
El pasado 31 de agosto, y luego de varios meses de trabajo por hacer realidad este proyecto que beneficiará a la comunidad, Santa Cecilia descubre que esta obra también ha sido un pretexto para encontrarse, avanzar sobre sus conflictos y disponer espacios para construir convivencia y reconciliación.

Con diversas técnicas de animación, personajes fantásticos y experimentación con el lenguaje audiovisual, cerca de 100 hijos e hijas de desmovilizados entre 6 y 14 años que residen en hogares de paz, han participado en procesos de formación y creación para la realización de cortometrajes que fomentan su interés por los problemas ambientales. Estos trabajos no solo han involucrado a los niños y niñas, sino que motivan a sus padres para lograr un trabajo a muchas manos.
Durante dos años, el Programa de atención al proceso de desmovilización y reintegración de la Secretaría de Gobierno, viene desarrollando este proyecto de comunicación en el cual los niños y niñas han realizado audiovisuales que han tenido cabida en espacios culturales tales como el MAMBO y el Festival de Cine de Bogotá, edición 2007 www.bogocine.com (categoría premio Alexis).
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